La Coctelera

Cuerdas y cajas

22 Agosto 2007

Canon rock, la evolución de la música clásica

Con la llegada al ciberespacio de la red de vídeos YouTube, sin duda hemos tenido la oportunidad de conocer a muchísimos artistas destacados a nivel guitarrístico que no hubiéramos conocido de no haber salido a la palestra dicha comunidad, y uno de los vídeos más vistos en la historia de esta red es el del Canon in D de Johann Pachelbel. Una obra clásica que ha sido versionada de mil maneras, con cuarteto de cuerda, con sección de viento, de manera coral, con guitarra acústica y hasta en versión rock con la guitarra eléctrica como instrumento protagonista. Y precisamente de ésta quería hablaros hoy, comentando las dos versiones que, desde mi punto de vista, han sido más destacadas a nivel técnico (y no descarto dedicarle alguna otra entrada a más versiones de esta pieza que merezcan la pena).

La primera, sin duda alguna, es la del autor del novedoso arreglo, Jerry Chang (más conocido por estos lares como Jerry C.). Jerry tuvo la idea de reconvertir la pieza a un estilo más sencillo de escuchar para gente de todas las edades (especialmente los jóvenes que empiezan a tocar), y la verdad es que acertó de pleno, puesto que su versión es practicamente más conocida que la original a estas alturas, e incluso a través de ella, hay mucha gente que ha conocido la obra original (escrita inicialmente para instrumentos clásicos de cuerda). Como detalles destacables, además de la maravillosa interpretación con su Fender Stratocaster y unos arreglos magistrales, la interesante variación que hace con el cambio hacia tonos menores.


Sin embargo, un intérprete que se hace llamar Funtwo, también ha subido una grabación alternativa basada en la ya creada de Jerry, pero con interesantes variaciones como los añadidos de harmónicos artificiales y tapping diversos, y a pesar de que se le nota que en cuanto a técnica aún tiene que madurar, la capacidad de improvisación sobre una armonía creada la lleva bastante bien. También sería lógico considerar que la guitarra con la que está ejecutada la variación es de peor calidad, aunque la verdad es que Funtwo consigue un sonido bastante aceptable.

Partiendo de la base de que es un intérprete más joven que el anterior, la técnica no es desde luego nada mala, y desde mi punto de vista, aunque no merece el mismo reconocimiento que Jerry C. (por ser éste último el creador del arreglo que aquí vemos), pero hay que reconocer que no se queda atrás, y estoy seguro que el día de mañana podrá ser alguien de renombre en el mundo de la guitarra si progresa de una forma adecuada, tal y como podemos ver en otras versiones de distintas piezas que existen creadas por el propio Funtwo y subidas en la red por él mismo.


Con lo cual, y tras haber visto estas dos versiones en vídeo, podemos decir que en cuanto a términos prácticos, tenemos antes nosotros el primer Canon rock de la historia de la música (esperemos que no sea el último y que a éste le sigan muchos), aunque técnicamente no sería correcto denominarlo de esa forma, si nos atenemos al significado correcto de la palabra. Espero que hayáis disfrutado de los vídeos, y nos vemos en la siguiente actualización, que será dentro de poco.

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21 Agosto 2007

Brian May Red Special, una guitarra histórica

Después de dos meses y medio con el blog "cerrado por vacaciones" (aunque no haya avisado de ello, creo que se ha hecho más que evidente para aquellos que lo visitáis) creo que este momento es el idóneo para volver a llenar de artículos este pequeño rincón de los instrumentos de cuerda, ya que estoy completamente a rebosar de pequeñas ideas que mantendrán viva la dinámica de posteo cada pocos días. Espero que esta espera os haya sido leve (si es que algun@ esperaba volver a leer nuevos artículos) y sin más que añadir, entremos en materia con la protagonista de la entrada de hoy, la cual corta la cinta de inauguración de la nueva sección titulada Guitarras con nombre propio, aunque bien podría entrar también entre las Guitarras interesantes. Se trata de la tremendamente conocida Red Special, creada y diseñada por el mismísimo Brian May. Aquí podéis ver como fue el proceso de creación y construcción en un artículo que copio textualmente desde
El Blog de Queen
con algún que otro añadido extraído de Wikipedia y varios retoques de mi cosecha de carácter ortográfico, sintáctico y semántico:

La historia de esta guitarra comenzó en 1963, cuando Brian May (con tan solo 16 años) se dio cuenta de que con su guitarra acústica no podia interpretar las canciones que escuchaba en la radio y que trataba de emular. Así que decidió cambiar su guitarra acústica por una eléctrica, pero en esa época el joven Brian no disponía de dinero para comprarse las caras Gibson y Fender que habían en el mercado. Por lo que con la ayuda de su padre, Harold (un ingeniero electrónico), decidieron embarcarse en un difícil proyecto: fabricarse su propia guitarra, trabajo que comenzaron en Agosto del año 1963 en un dormitorio de su casa convertido.

Para la elección de materiales, Brian se tuvo que buscar la vida. Por ejemplo, para el puente utilizaron la madera de una chimenea que un amigo de la familia iba a tirar. La madera era de puro caoba, pero estaba vieja y algo apolillada, pero Brian consiguió darle forma a mano. Así lo explica él mismo a una revista:

El puente formaba parte de una chimenea que íba a ser destruída. La madera de caoba era de buena calidad, pero era tan vieja que estaba algo apolillada. Rellené los agujeros con madera de cerillas y los cubrí con una capa de plástico (hay un montón en el cuello, aunque ahora se está comenzando a desprender un poco.

La caja de la guitarra la hicieron de un robusto trozo de roble. En un momento determinado, una de las herramientas estropeó parte de la madera de la caja y Brian se sintió tan frustrado que tiró todo por la ventana, y tuvo que empezar de nuevo el trabajo. Las herramientas que utilizaron a lo largo de todo el proceso de fabricación eran tambien hechas a mano, y las que no lo estaban, eran herramientas sencillas:

En el lugar en el que están unidos el cuello y el puente, solo utilicé un cortaplumas y papel de lija, porque no teníamos ninguna herramienta más compleja.

Para los trastes, Brian rebuscó en la caja de costura de su madre Ruth, y encontró unos botones de madreperla. Esos botones se convertirían en los marcadores de los trastes de la Red Special, botones que aún hoy, permanecen en la guitarra. Las cuerdas de la guitarra tuvo que comprarlas al no encontrar ningún substituto.

El siguiente paso era construir los fonocaptores. Brian construyó unos con cable de cobre atado a unos magnetos, pero el resultado no fue el esperado, asi que decidió comprar unos Burns Tri-Sonic de precio no demasiado elevado, aunque a Brian no le gustó tampoco el resultado y decidió hacerles un pequeño retoque:

Los volví a enrollar todos y los rellené con araldita, menos el del treble, que probablemente lo haga algún día.

El brazo para el trémolo lo hizo con un trozo de acero bastante especial, que él mismo moldeó después. Para equilibrarlo utilizó dos válvulas de motocicleta:

El brazo para el trémolo es una de esas cosas para aguantar la cesta de las bicicletas y el nudo del final está hecho de una aguja de hacer ganchillo. Los muelles del trémolo son de una motocicleta (he olvidado de que tipo), pero un amigo mío tenía montones de muelles de válvulas de motocicleta, y usamos éso.

Y por fin, tras un año y medio de trabajo, y con un coste de tan solo 8 libras esterlinas, la Red Special emergió. No se parecía a ninguna otra guitarra y su sonido era y es bastante peculiar, diferente al resto de guitarras convencionales. Antes de tener la guitarra totalmente terminada, Brian la llevó al colegio, pero se sentía incómodo porque no tenia el aspecto de una guitarra comercial. Pero, tras pulirla y barnizarla, la guitarra quedó impecable y ya parecía una de las profesionales. Al volverla a llevar al colegio, sus amigos quedaron tan impresionados que uno de éllos le ofreció cambiarsela por su guitarra comprada en una tienda. Brian, lógicamente, se negó y continuó buscando el sonido que el perseguía para su guitarra. Tras muchos experimentos, descubrió que tocando con una moneda de seis peniques como púa, conseguia un sonido puro y limpio. Y usando esa moneda es como ha tocado Brian en todos los discos y en todos los conciertos de Queen.

Pero además del diseño original de Brian May, también existen algunas réplicas, algunas de carácter comercial y otras muchas realizadas por jóvenes aficionados de manera artesanal, emulando completamente paso a paso la manera original de construcción (aunque éstas han tenido mucha menor repercusión, como es lógico). Algunas de las más destacadas a nivel comercial son las siguientes:

En 1984, la prestiogosa marca Guild, empezó a trabajar en una réplica de la increíble Red Special para comercializarla a gran escala y a nivel mundial.

Hace poco, la marca de guitarras Guild se puso en contacto conmigo para sacar el modelo Brian May. Así que nos reunimos y charlamos sobre el tema. Cogieron mi guitarra, la desmontaron y tomaron medidas, y llegaron a la conclusión de que podían hacer una muy similar a la que yo había fabricado hacía un montón de años. Esperemos que saquen una guitarra Brian May que suene como la mía.

La guitarra fue lanzada en Estados Unidos a finales de Junio de 1984 con el nombre de BMH1. Brian había quedado muy contento del resultado final de la guitarra. Guild le regaló una de los primeros ejemplares, y la utilizó varias veces en conciertos y en estudio. Pero Guild vendió pocas guitarras y decidió retocar un poco el instrumento para conseguir abaratarlo (costaba 1200 libras esterlinas). Ésto no le gustó nada a Brian, y rompió su relación con la firma tras varios meses de mutua tensión.

A finales de los 90, el luthier australiano Greg Fryer restauró la Red Special arreglando los pequeños y grandes problemas que tenía la guitarra a causa del desgaste, dejándola casi como nueva. También fabricó 3 copias de la misma (Brian las bautizó George, John y Paul), entregándole 2 a Brian y quedándose Greg con una.

En 2004, el luthier inglés Andrew Guyton comenzó la fabricación de 50 copias de la Red Special. Cincuenta en rojo (por el 40º aniversario de la guitarra) y 10 en verde (a Brian le gustaban mucho las réplicas de la firma Guild hechas en ese color).

A principios de 2006, la guitarra fue nuevamente objeto de mejoras siendo instalado en ella un nuevo jack e incluso reemplazando el traste cero. El retrasteo completo del mástil fue sugerido para facilitar a Brian la ejecución (ya que, después de la gira de 2005, Brian sufrió de dolores en su mano izquierda), pero Brian no quiso saber nada al respecto de esa modificación y se mantuvo al margen.

A lo largo de toda su carrera, Brian ha tenido con su Red Special un cuidado especial. Siempre tuvo a su lado un técnico que se ocupaba del mantenimiento y de que el sonido fuese el mismo, al que Brian nos tiene acostumbrados. Pero muchas veces, Brian ha mimado demasiado a su guitarra. En una ocasión, Brian se dirigía a Inglaterra para reunirse con el resto de la banda, y en el aeropuerto le impidieron facturar su guitarra como equipaje de mano, a Brian no le hizo ninguna gracia que su Red Special viajase con otras maletas y bultos, con la posibilidad de que sufriese algun daño, así que, compró un billete de tarifa infantil, para que su fiel compañera viajase sentada a su lado, como si de un niño se tratase. Curiosa anécdota.

Y aún hay más. En la penúltima convención del Club de Fans en Inglaterra, los asistentes pudieron hacerse una foto con la auténtica Red Special por el precio de una libra esterlina (dinero que fue a parar a la fundación Mercury Phoenix Trust de ayuda para afectados y familiares de afectados por el SIDA). Además, pagando 40 libras esterlinas, le enviaban la foto al propio Brian, que las devolvería firmadas.

En fin, que como podéis comprobar, ésta es una guitarra con historia propia y que aún sigue sonando en los escenarios de todo el mundo tañida sabiamente por su mítico creador. Para que disfrutéis de su maravilloso y peculiar sonido, os enlazo una emotiva actuación en la que Brian se luce particularmente con el solo.


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30 Mayo 2007

Oriente y sus misterios a través de la pipa

Como ya sabréis los que me conocéis de antes (o los que os encontráis leyendo este blog por casualidad), aunque la guitarra sea mi instrumento predilecto, me encanta indagar sobre cualquier instrumento de cuerda que exista, y si tengo la oportunidad de probarlo yo mismo, lo hago sin dudarlo un solo instante. Y es por éso que ya empieza a tomar forma con un nuevo artículo, la sección dedicada a Otros instrumentos de cuerda, que comencé casi a principios de este mismo mes. En esta ocasión, el instrumento sobre el que recae el protagonismo de esta actualización procede de China, y recibe el nombre de pipa (o laúd chino).

Para aquellos que no estéis familiarizados con el instrumento, se trata de un instrumento de cuerda pulsada con una forma tremendamente similar a la de una pera y construído principalmente en madera del cual su historia se remonta a la Dinastía Qin (entre los años 221 y 206 a.C.). En aquellos tiempos, había dos prototipos diferentes, aunque muy parecidos, con un mástil recto y la lógica y habitual caja de resonancia circular, a la vez que dos tapas hechas de cuero, pero se cree que lo que hoy conocemos como pipa, tiene mayor similitud con el barbat, un instrumento que tuvo su origen en el Imperio Persa y que se introdujo en China en los estertores de la Dinastía Jin (desde el año 265 hasta el 420 d.C.). Más adelante, durante la duración de la Dinastía Tang (618 - 907 d.C.), la pipa se volvió popular en la corte imperial, pero ya había cambiado un tanto de apariencia en su mástil (que ahora era curvo en vez de recto) y contaba con cuatro o cinco cuerdas de seda, asi como con 5 o 6 trastes, y se tocaba con una púa en sentido horizontal. En dicha época, la fiebre por el instrumento creció desmesuradamente, y surgieron muchos artesanos venidos a China desde oriente medio para fabricar gran cantidad de ejemplares con los que podríamos decir que se llenó el país. Asimismo, dicha afición se plasmó en otras artes como la pintura o la poesía, dejando entrever la pasión de los personajes poderosos del país por tal instrumento. Ahí es nada.

Con el paso de los siglos, el mástil volvió a su diseño original (recto), y el número de trastes aumentó hasta 14 o 16 (a finales hace dos siglos), y hasta 17, 24, 29 y 30 en el siglo pasado. La pipa con 14 o 16 trastes tenía una equivalencia tonal bastante extraña comparada con la que conocemos hoy en día, con algunas separaciones de tonos (donde no debiera haberlas), tres cuartos de tono y unísonos, además de los consabidos semitonos. Durante las décadas de los 20 y 30 (ya en el siglo pasado), el número de trastes se convirtió en 24 gracias a la escala tonal, y todas las distancias entre ellos era de semitonos. También cambió la forma de tañirla, puesto que se dejó de utilizar la púa y empezaron a utilizarse las yemas de los dedos (aunque se conserva la utilización de púas en forma de anillo) y la orientación de la mano derecha comenzó a ser similar a la de la guitarra, además de que la orientación del instrumento pasó a ser cuasi-vertical. Con la ampliación hasta 29 o 30, la pipa de 16 trastes que había perdurado tanto tiempo, se vio relegada al olvido, aunque en ciertas regiones de China, aún se sigue utilizando para interpretar estilos tradicionales. En todo este ajetreo de variaciones, implementaciones y cambios en el instrumento, su versión de cinco cuerdas se vio relegada a la desaparición y la versión más común del instrumento es la que podéis observar en la foto que aparece más arriba. Como detalle curioso, se comenta que se está desarrollando una versión eléctrica del instrumento, con el mismo sistema que se utiliza para amplificar las guitarras (del que ya hablaré en otra ocasión).

El uso de la pipa no sólo se reduce a la música tradicional china, sinó que este instrumento ha sido empleado en otros estilos tales como el rock o la tremendamente menospreciada aunque aún viva música clásica contemporánea. Bandas como Incubus o Cold fairyland y solistas como Björk han mezclado sus instrumentos eléctricos y acústicos con la inestimable presencia de la pipa llegando a conseguir interesantes collages de sonidos. También ha habido compositores que han centrado parte de su obra en este instrumento como los genios minimalistas Philip Glass o Terry Riley y los resultados han sido realmente interesantes desde el punto de vista de un melómano sin prejuicio alguno.

Pero hablando de intérpretes de su país originario, China, podríamos decir que los más conocidos y dominadores del instrumento son en su mayoría féminas, tales como Liu Fang, Wu Man (en la foto), Ting Ting o Min Xiao-Fen (quien colaboró con la citada Björk en dos canciones de su más reciente álbum). Todas ellas han conseguido a dominar el instrumento a un nivel maestro y han sabido combinar sus orígenes musicales con otros muchos estilos que a priori jamás podríamos imaginar que se podrían ver asociados con un resultado coherente y aceptable.

No obstante, el vídeo que adjunto responde más al estilo tradicional que ostenta la pipa, con harmonías orientales y un impresionante dominio de los harmónicos y del trémolo que deja patente el nivel de su intérprete, Zhang Qiang. La pieza que interpreta, se llama Swan, y si nos paramos a escuchar con detenimiento los casi diez minutos de duración, entendemos el porqué del título, puesto que con un poco de imaginación podemos ver al cisne que cita el título en su periplo por cualquier lago que venga a nuestra mente. Espero que os guste y hasta la próxima entrada.


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28 Mayo 2007

Billy McLaughlin, dándole la vuelta al mundo

Ante todo, tengo que pediros perdón por no cumplir la promesa que llevé a cabo en la anterior entrada y tragarme dichas palabras, porque a pesar de tener la intención de que esta actualización tratase de algo relativo a los comienzos básicos en el aprendizaje de la guitarra, no será del todo aplicable a dicho tema en cuestión, pero tampoco va tan desencaminada la temática, puesto que en esta ocasión no hablaré de algo relativo a aprender desde cero, sinó de algo tremendamente complicado (incluso más que aprender desde cero), que es volver a aprender a tocar un instrumento con una mano diferente a la que siempre has utilizado para ello por causas de fuerza mayor. Y a éso mismo se ha tenido que enfrentar el grandioso guitarrista y compositor Billy McLaughlin, el merecido protagonista de la entrada que llevo a cabo en el día de hoy en este blog, que va dedicada a su gran tesón.

Y es que no estamos hablando de un músico cualquiera, porque aunque su nombre no sea nada conocido fuera en las listas de ventas internacionales del mainstream, se trata de un guitarrista excepcional que domina la técnica del tapping a dos manos como nadie. Con más de veinte años de experiencia a sus espaldas, y numerosos discos publicados (en concreto doce trabajos, ocho instrumentales y cuatro en los que también hay melodías vocales) en sellos tan prestigiosos de la música new age como Narada, Billy ha sido considerado uno de los grandes guitarristas de los últimos veinte años, curiosamente, el tiempo que lleva él en activo recorriendo escenarios y dejando boquiabiertos a todos sus fieles oyentes.

Ha cosechado numerosos éxitos sobre todo en Estados Unidos, y lo más asombroso es que a pesar de sus éxitos musicales en ese país, en el resto de los continentes, apenas es conocido si no hablamos de círculos muy reducidos, y claramente orientados a la música que él practica. Pero no todo son buenas experiencias para Billy McLaughlin, ya que se tuvo que enfrentar a un grave suceso que puso en peligro durante varios años su futuro en el mundo de la música, pero que superó con un gran coraje, una fuerza de voluntad encomiable y un espíritu de sacrificio que, unidos a su gran pasión por la música, le hicieron seguir adelante. Pero entremos en materia y hablemos de lo que le sucedió en cuestión...

Todo comenzó en 1998, cuando Billy se encontraba haciendo una sesión de fotos para uno de sus trabajos discográficos, y desfortunadamente tuvo una severa caída en una ladera de hielo y se rompió parte de la mano izquierda. Durante los dos años siguientes, aquel simple problema se fue convirtiendo en algo mucho más severo, impidiendo a Billy acabar los conciertos de forma apropiada y afectándole tanto a su mano como a su ánimo, ya que pensaba que estaba pasando una muy mala racha en el aspecto musical. Aún así, seguía preocupado por dichas molestias y busco tratamiento médico, el cual confirmo sus sospechas, y que aquella caída iba a entrañar algo realmente grave para su maltrecha mano, pero siguió pensando que aún había lugar para la esperanza y no cesó de componer y de interpretar temas encima de los escenarios, aunque con muchísima menor frecuencia.

Pero cuando en el año 2001, se le diagnosticó un desorden neuromuscular llamado distonía focal en su mano izquierda (la que utilizaba para pulsar los trastes de la guitarra), Billy se vino abajo, y un año después, en 2002, su carrera musical se vio forzada a terminar bruscamente, debido a que ya no era capaz de mantener la afinación en las notas y no podía subirse a un escenario con ese tremendo handicap de no saber si podría terminarlo sin cometer graves errores en la interpretación de sus canciones. Él mismo y algunos de sus compañeros, explican en este vídeo cómo afectó al bueno de Billy dicho transtorno neuromuscular:


Aceptando la distonía focal como parte de sí mismo, Billy McLaughlin se levantó de sus cenizas cual ave fénix y a la vez que acudía a clínicas para recibir un tratamiento atenuante de su lesión, empezó una árdua y dura tarea para poder volver algún día a interpretar como nunca sus temas encima de un escenario. Pasó cuatro años completamente ajeno a la fama y desaparecido de cualquier panorama musical, en los cuales trabajó duro para aprender a tocar la guitarra (y posteriormente sus propias canciones, que entrañaban muchísima más dificultad) con la mano derecha (de la forma que lo haría un zurdo), y tras esos cuatro duros años, una noticia removió los cimientos de la escena musical norteamericana: Billy McLaughlin planeaba volver a la música con un gran cambio... pasaba de tocar como un diestro a tocar como un zurdo, aunque aún podía utilizar la mano izquierda para ligeros acompañamientos. No le importó en absoluto que los médicos le aconsejasen que no lo intentase, puesto que podía traspasar su enfermedad a la mano que le quedaba sana, y siguió adelante por la gran pasión que sentía (y siente aún) por la música, arriesgándose a un doble o nada en el que finalmente salió victorioso.

Cualquier persona (no es preciso que sea músico) con un poco de humanidad, se alegraría de ver cómo alguien es capaz de luchar contra el destino y ganarle la partida, así que aquí os enlazo un vídeo de Billy tocando Helms place, una demostración de que con esfuerzo y sacrificio, se puede llegar a todo. Si queréis más datos sobre Billy, podéis visitar su página personal en la comunidad de MySpace y su web oficial en las cuales informa puntualmente de los progresos de su actual proyecto, además de ofrecer algunos archivos de audio y vídeo. Espero que os guste y os animo a comprar alguno de los trabajos de Billy, porque merecen la pena, os lo aseguro... del primero al último, ninguno tiene desperdicio audible.


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9 Mayo 2007

Un viaje en el tiempo junto a Jimi Hendrix

Siempre he pensado que al no haber nacido unas décadas antes, me he perdido la evolución de la música en su plenitud, puesto que a partir del final de la década de los 50 y hasta el final de los años 70 (en especial durante la década de los 60) fue cuando el mundo conoció a grandes talentos de la música y en especial de la guitarra. Daba igual el estilo que practicasen y sus diferencias en cuanto a las técnicas que cada uno empleaba, ya que todos tenían un denominador común que les caracterizaba, una especie de halo que envolvía toda esa generación de músicos con un carisma, un encanto y un saber hacer que les facilitaba la aceptación de todos los públicos. Durante esas tres décadas se celebraron multitud de festivales a lo largo y ancho del globo terráqueo, pero si hay uno que merezca la pena reseñar como el que más huella dejó en la población mundial fue el Woodstock '69, el cual sigue incluso encandilando a las generaciones posteriores y de hoy en día, además de conseguir que los viejos rockeros suelten alguna que otra lagrimilla cuando se les nombra dicho festival, y la verdad es que es completamente lógico y normal.

Dentro de ese magnífico festival, que reunió en varios días de conciertos y convivencia hippie por parte del público asistente, a la flor y nata de los grupos de aquella época, considero que a nivel guitarrístico, uno de los conciertos más destacados fue el ofrecido por el malogrado Jimi Hendrix (DEP) y su banda el último día de dicho festival. En medio de una orgía llena de drogas, alcohol, sexo y rock muchos de los asistentes al evento, pudieron comprobar de primera mano lo que el rey del rock psicodélico podía dar de sí en directo. Y lo que sucedió fue recordado por siempre por todos y cada uno de los miles de espectadores que abarrotaban el White Lake de New York (Estados Unidos) durante aquel día, puesto que podríamos calificarlo como el mejor concierto en toda la carrera del guitarrista zurdo más conocido y laureado de todos los tiempos, y no sólo lo digo yo, sinó mucha gente.

Rodeado de unos increíbles y polivalentes músicos, Jimi Hendrix deleitó a la audiencia con un increíble temario que incluyó parte de los que en aquel momento eran sus éxitos más sonados, como por ejemplo Purple haze, Red house o Spanish castle magic, además de otros temas que configuraron cerca de una hora de directo en la que Jimi puso los pelos de punta al más pintado, arrancando gestos de júbilo, sorpresa e incluso éxtasis (puede que las drogas jugasen un importante papel en ésto último) por doquier con sus excéntricas y en algunos momentos desmesuradas improvisaciones entre canciones (llegó incluso a tocar el himno de Estados Unidos, haciendo que su Fender Stratocaster llegase a gemir en algunos momentos, y parando y volviendo a tocar, interactuando de esta forma con un público completamente entregado para con él y su esperada actuación, la cual se vio envuelta en numerosos retrasos por culpa de la organización del evento).

Gracias a la maravillosa magia de internet, podemos viajar en el tiempo hasta 1969 y disfrutar de éste y otros muchos maravillosos directos de los cuales no tuvimos constancia en su día debido a que muchos de nosotros (los lectores y yo) aún no habíamos nacido, y a los viejos rockeros siempre les encantará recordar experiencias que incluso puede que algunos hayan tenido la suerte de vivir de primera mano. Sin más que decir, os dejo con este maravilloso concierto del que podréis disfrutar en su práctica totalidad vía Google Video, y en el que figuran al menos el 80% de las canciones que Jimi interpretó en aquel escenario. Si al visionarlo es de vuestro agrado, podréis descargarlo en el enlace que encontraréis debajo del vídeo en sí (haciendo click derecho y seleccionando guardar como).


Descarga directa: Jimi Hendrix - Live at Woodstock Festival (NY, 1969).

Espero que os haya gustado a todos, y nos vemos en sucesivas actualizaciones, que espero que se sucedan a un ritmo constante, y en las que si todo sigue según lo previsto, empezaré a centrarme en tutoriales y guías de ayuda para el guitarrista principiante, por que no todo en este blog está hecho para los ya iniciados y con años de experiencia en el instrumento de las seis cuerdas. Hasta la próxima.

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8 Mayo 2007

El stick, un enorme universo lleno de trastes

Por fin, y tras casi una semana de falta de actualizaciones en el blog, me decido a inaugurar propiamente una sección que tenía pensado comenzar hace mucho tiempo, para darle un poco más de amplitud a este pequeño proyecto, y en la cual hablaré brevemente de Otros instrumentos de cuerda sin importar su procedencia o el estilo en el que sean empleados, y sean populares o completamente desconocidos para la mayoría de lectores de este blog. Y comenzamos con un instrumento híbrido de guitarra y bajo realmente peculiar donde los haya, llamado stick (con traducción directa y más que evidente del término inglés stick = palo).

Todo empezó en el año 1970, en California (Estados Unidos), cuando el luthier Emmett Chapman decidió crear un nuevo instrumento para aprovechar todas las ventajas de la técnica llamada tapping, la cual llevaba desarrollando cierto tiempo en su guitarra. Necesitaba un instrumento que solamente constase de diapasón, una superficie que sólo tuviese cuerdas y trastes, y a su vez un rango de acción suficiente para poder expandir la técnica anteriormente citada, pero con las dos manos, en vez de usar solamente una. Asimismo, redujo el diseño a un aspecto tremendamente básico, para evitar un tamaño desmesurado (o al menos parece que intentó que fuera de esa manera con el primer prototipo, y lo hizo bien).

Como miembro de la familia de la guitarra y el bajo, siendo un híbrido de ambos, el stick introdujo una técnica a dos manos similar a la del piano, aplicada directamente a las cuerdas. Tiene un sustain natural mucho mayor que el de la guitarra y es tremendamente percutivo, ya que con los dedos se pueden conseguir muchos y variados ritmos. También tiene una potente y distinctiva voz grave. La técnica vino al mundo antes de la creación del instrumento en sí, y fue descubierta por casualidad por Emmett, mientras tocaba su guitarra en 1969. No se sabía de ningún guitarrista o bajista que hubiese usado con anterioridad una técnica de tres y cuatro dedos en cada mano (pero de manera simultánea) con la que tocase diferentes líneas de voces, escalas o acordes. A pesar de ser básico y lógico, era único, con las dos manos alineadas de forma paralela a los trastes y perpendicularmente con respecto a las cuerdas, y los dedos de cada mano ajustándose secuencialmente en los trastes elegidos, en cualquier punto del diapasón. Ésa es la orientación común de una mano que ejecute el stick, más o menos con los ángulos correctos con respecto al mástil, y desde la antigüedad ha sido la forma en la que los instrumentistas han apagado las notas (comunmente con su mano izquierda). Pero Emmett Chapman dedicó este rol a las dos manos, encaminándose cada una a un lado distinto del instrumento, y empezó a tocar en público, enseñar a otra gente y demostrar su nuevo método, así como inventando y construyendo él mismo un nuevo instrumento para convertir en una realidad tangible y comodamente ejecutable todo este nuevo potencial plenamente.

Durante 1970, Emmett tocó en clubs de Los Angeles (Estados Unidos) con el guitarrista Barney Kessel (muy conocido en la escena jazz de la época), utilizando esa técnica con una guitarra que él mismo había modificado, hasta que decidió mejorar el aspecto del instrumento y en 1974 ya tenía una línea de instrumentos listos para su comercialización. En 1974, Emmett se decidió a fundar la empresa Stick Enterprises para manufacturar y distribuír el instrumento de una forma global. Desde aquel año, se han añadido muchas nuevas opciones y modelos relativos, así como toda una extensa y personalizada de accesorios propios.

Popularizado de manera masiva por el bajista Tony Levin en sus apariciones con King Crimson y Peter Gabriel, el stick fue el mejor camino que muchos músicos encontraron para expresarse más allá del tecnicismo o la novedad. Este instrumento que aún hoy en día sigue fabricando el mismo Emmett, ha evolucionado notablemente desde su origen, existiendo en la actualidad varios y diferentes modelos, de 8 cuerdas (stick bass), 10 cuerdas (standard stick), y 12 cuerdas (grand stick), diferentes afinaciones en cada uno de ellos, diferentes maderas, varias opciones de micrófonos y diferentes opciones de fabricación, como trastes de acero, micrófonos estéreo que permiten dividir la señal en dos partes, puente ajustable, y hasta un modelo con funcionalidades MIDI (The Grid).

Sus cuerdas se dividen en dos grupos: el de acordes o de bajo (con el que se pueden armar líneas de bajo marcadas o acordes que ejercen la función de acompañamiento, como si de la mano izquierda de un piano se tratase) y el de guitarra o melódicas (con las que se arman líneas guitarrísticas o más acordes). El stick combina los cuatro grandes instrumentos de una banda: el bajo, las guitarras (ya sea rítmica o solista) y el elemento percutivo que sucede al golpear las cuerdas contra los trastes, convirtiendo al stickista en un percusionista táctil. De esta manera, quien lo ejecuta puede transformarse en un hombre-orquesta, logrando un amplio rango de sonoridades y teniendo a su disposición una gran posibilidad armónica, a la vez que ofrece el poder trabajar con la electrónica que posibilita la estereofonía de su micrófono especial. Así, nace un nuevo concepto de músico que en vez de tener el rol de guitarrista o bajista, se transforma en un comodín con la posibilidad de trabajar como concertista solista. Aquí podéis apreciar brevemente sus posibilidades en un pequeño vídeo explicativo, creado por Greg Howard.


Después de lo visto, independientemente de que el instrumento sea del agrado de la gente o no, no se puede negar que sus posibilidades, lejos de ser limitadas, poséen un rango de estilos realmente amplio, además de verse claramente favorecido por los avances técnicos que no existían en 1970, pero de los cuales sí podemos disfrutar en la actualidad, la posibilidad de combinarlo con otros innovadores artilugios (como el E·Bow, del que ya hablé con anterioridad en otro artículo), miles de efectos que existen actualmente en el mercado y la no tan impensable posibilidad de combinarlo con instrumentos poco comunes de los que, en un futuro cercano, iré hablando con tranquilidad en sucesivas entradas del blog.

Si os ha parecido interesante y queréis algo más de información sobre el stick, os recomiendo que visitéis los enlaces obligatorios para todo amante de este instrumento, que son la página de StickCenter (donde además de información sobre el instrumento, podréis encontrar enlaces a páginas de los intérpretes más destacados del mismo desde su invención) o la propiamente oficial del instrumento, Stick.com, que es sin duda la que mayor información sobre componentes, precios y música hecha por stickistas posée de todas las que he visitado, además de pasaros por este enlace de la popular comunidad de YouTube, en el que encontraréis todo tipo de vídeos en los que aparece este instrumento. Y para comprobar las posibilidades del instrumento en plenitud, nada mejor que enlazar seguidamente un vídeo en el que su creador nos demuestra la gran variedad de sonidos que se pueden llegar a conseguir sacar de él. Espero no haberos aburrido con este enorme ladrillo de texto, y que disfrutéis del vídeo.


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2 Mayo 2007

Andy McKee - Art of motion (2005)

Hoy volvemos a la carga con una nueva actualización en la que os ofrezco la tercera entrega del apartado sobre aquellos discos que desde mi punto de vista, merecen un pequeño hueco en la categoría de Discos recomendados, y en la cual haré un pequeño análisis de lo que contiene un magnífico disco que tuve la suerte de descubrir no hace mucho, en una de esas corazonadas que comentaba en un artículo anterior de esta misma sección. Si he de ser sincero, fue el disco que más me sorprendió de todos los que escuché este pasado año, y la verdad sea dicha, no fueron pocos, porque por suerte o por desgracia, suelo devorar una media aproximada de unos cien discos por año (aunque no los compre todos, naturalmente... porque sinó acabaría arruinándome en caso de dejarme llevar).

El disco en cuestión se llama Art of motion, y ha sido enteramente compuesto e interpretado por el virtuoso guitarrista estadounidense Andy McKee. Su salida al mercado corrió a cargo de la compañía discográfica Candyrat en el año 2005 (fue su tercer disco editado) y se compone de doce cortes enteramente instrumentales en los cuales Andy McKee despliega su inusitada maestría en la guitarra acústica y en el curioso híbrido de guitarra acústica y arpa conocido como harp guitar.

Si hablamos un poco en profundidad del contenido del álbum, nos encontramos con doce pistas llenas de intimismo y con unos majestuosos arreglos que dan un resultado mucho mayor del esperado, haciendo dudar al oyente de que en algunos momentos sólo sea un instrumento el que está sonando (he aquí la virtud del bueno de Andy, que además de dominar el tapping y el fingerstyle de una forma increíble, es capaz de combinar el sonido de guitarra con un ritmo a base de pequeños golpes en la caja de la guitarra que tenga en ese momento en las manos). Desde mi punto de vista, los temas más destacado son en los que tiene una guitarra acústica en sus manos, como por ejemplo la enérgica Drifting, Art of motion (tema del que fue sacado el título del disco), la curiosa Shangai o Rylynn (el buque insignia de este enorme trabajo discográfico, que de haber resultado elegida como single por alguna compañía importante, estoy seguro de que hubiera arrasado).

También me llama la atención que, siendo un músico tan joven, haya desarrollado tal dominio de un estilo que no es tan sencillo que incluso los guitarristas más reputados temen adentrarse en él por miedo a no valer para interpretarlo, y de un instrumento tan complicado de tañir como dicha harp guitar, la cual tiene un rol mayor que la mera presencia y ornamentos ocasionales dentro del disco, llevando el papel principal en algunos temas, como Into the ocean o Practice is perfect. Pero claro... ¿qué podemos esperar de alguien que ha aprendido de gente como el legendario y grandioso Don Ross o el difunto y tan malogrado Michael Hedges?.

Así que tras este breve preludio de lo que nos encontramos en el disco, me gustaría que escucháseis una pista que considero que es de las mejores del álbum, que responde al nombre de Rylynn, y que Andy dedica cariñosamente a una chica amiga de su familia que falleció años atrás (según comentó el mismo en algún que otro concierto, antes de presentar la canción). Disfrutad del talento de este gran guitarrista en el vídeo que aquí os enlazo, y nos vemos en la siguiente actualización.


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30 Abril 2007

El estilo no implica una nacionalidad concreta

Por suerte o por desgracia, aquella gente aficionada a la música tiende a caer en el error de asociar automaticamente un estilo de música con una región o país en concreto, cayendo en el manido tópico de equivocarse en dicha asociación, ya que en el complicado mundo de la música, no siempre es correcto hacer una afirmación. Y en esta entrada intentaré dejar patente el hecho de que por poseer un origen racial o una nacionalidad determinado, no se está obligado a verse encuadrado de manera inherente en un estilo de música en concreto y fijo.

Por lo tanto, el flamenco no es sólo exclusivo de España, con lo cual muchos artistas de múltiples nacionalidades se han interesado por las raíces de dicho estilo para trazar las líneas principales de algunas de sus obras, como la ecléctica islandesa Björk, que se atrevió a fusionar su peculiar voz con las magníficas y potentes guitarras de Raimundo Amador (ex componente del grupo Pata Negra y que actualmente desarrolla su carrera como artista en solitario) en un tema que sorprendió a toda Europa por su grandiosa fusión de la pasión y la técnica guitarrística de Raimundo y la excéntrica a la par que expresiva voz de la islandesa.

El resultado es un collage de contrastes sonoros nunca antes vistos ni escuchados, puesto que no se había dado un caso de fusión entre artistas de similares características con anterioridad. Aquí podéis disfrutar de una versión en directo en el programa televisivo de Jools Holland, que tuvo lugar en el año 1998, en el que además de Raimundo Amador y Björk, estaba en el escenario otro guitarrista llamado del cual no conozco su nombre, y en que asimismo, por desgracia, Raimundo tuvo el pequeño percance de la rotura de una de las cuerdas de su guitarra, aunque consiguió salvar los muebles cambiando de posición algunos de los pasajes. Con todos vosotros... una balada flamenca de nombre So broken


Y después de disfrutar con este corazón roto, viajamos con rumbo al sur del continente asiático para llegar a la India, donde nos encontramos con una impresionante fusión de guitarra flamenca con instrumentos tradicionales hindúes como el sitar (al que tarde o temprano acabaré dedicándole un artículo) o la tabla. No se trata unicamente de una fusión de instrumentos, sinó también de estilos, llevada a cabo con el motivo de un álbum que recibió el nombre de Indialucia, y salió al mercado durante el año 2004, a pesar de que las grabaciones comenzaron mucho antes, en 1999. A pesar de que el disco tuvo una repercusión nula en España, lo recomiendo fervientemente, puesto que está lleno de melodías que consiguen encantar al oyente como si fuera una serpiente siguiendo el embrujo de su domador. Es una pena que este tipo de música sea tan minoritario y que no se le dé algo más de publicidad, porque si he de ser sincero, es un gran disco.

El peso principal de la canción lo llevan el polaco (aunque su nombre pueda dar a pensar lo contrario) Miguel Czachowski a la guitarra flamenca y el hindú Avaneendra Sheolikar al sitar, y en la canción cuyo vídeo enlazo a continuación, Raag 'n' Olé, se entrecruzan las melodías de los dos instrumentos citados anteriormente con una amalgama de sonidos vocales y percusivos que provocan un resultado alegre y a la vez de éxtasis ritual, como si de una ceremonia religiosa itinerante o una gran fiesta gitana se tratase. Espero que os guste tanto como a mí.


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