La Coctelera

Categoría: Artículos de opinión

Canon rock, la evolución de la música clásica

Con la llegada al ciberespacio de la red de vídeos YouTube, sin duda hemos tenido la oportunidad de conocer a muchísimos artistas destacados a nivel guitarrístico que no hubiéramos conocido de no haber salido a la palestra dicha comunidad, y uno de los vídeos más vistos en la historia de esta red es el del Canon in D de Johann Pachelbel. Una obra clásica que ha sido versionada de mil maneras, con cuarteto de cuerda, con sección de viento, de manera coral, con guitarra acústica y hasta en versión rock con la guitarra eléctrica como instrumento protagonista. Y precisamente de ésta quería hablaros hoy, comentando las dos versiones que, desde mi punto de vista, han sido más destacadas a nivel técnico (y no descarto dedicarle alguna otra entrada a más versiones de esta pieza que merezcan la pena).

La primera, sin duda alguna, es la del autor del novedoso arreglo, Jerry Chang (más conocido por estos lares como Jerry C.). Jerry tuvo la idea de reconvertir la pieza a un estilo más sencillo de escuchar para gente de todas las edades (especialmente los jóvenes que empiezan a tocar), y la verdad es que acertó de pleno, puesto que su versión es practicamente más conocida que la original a estas alturas, e incluso a través de ella, hay mucha gente que ha conocido la obra original (escrita inicialmente para instrumentos clásicos de cuerda). Como detalles destacables, además de la maravillosa interpretación con su Fender Stratocaster y unos arreglos magistrales, la interesante variación que hace con el cambio hacia tonos menores.


Sin embargo, un intérprete que se hace llamar Funtwo, también ha subido una grabación alternativa basada en la ya creada de Jerry, pero con interesantes variaciones como los añadidos de harmónicos artificiales y tapping diversos, y a pesar de que se le nota que en cuanto a técnica aún tiene que madurar, la capacidad de improvisación sobre una armonía creada la lleva bastante bien. También sería lógico considerar que la guitarra con la que está ejecutada la variación es de peor calidad, aunque la verdad es que Funtwo consigue un sonido bastante aceptable.

Partiendo de la base de que es un intérprete más joven que el anterior, la técnica no es desde luego nada mala, y desde mi punto de vista, aunque no merece el mismo reconocimiento que Jerry C. (por ser éste último el creador del arreglo que aquí vemos), pero hay que reconocer que no se queda atrás, y estoy seguro que el día de mañana podrá ser alguien de renombre en el mundo de la guitarra si progresa de una forma adecuada, tal y como podemos ver en otras versiones de distintas piezas que existen creadas por el propio Funtwo y subidas en la red por él mismo.


Con lo cual, y tras haber visto estas dos versiones en vídeo, podemos decir que en cuanto a términos prácticos, tenemos antes nosotros el primer Canon rock de la historia de la música (esperemos que no sea el último y que a éste le sigan muchos), aunque técnicamente no sería correcto denominarlo de esa forma, si nos atenemos al significado correcto de la palabra. Espero que hayáis disfrutado de los vídeos, y nos vemos en la siguiente actualización, que será dentro de poco.

Billy McLaughlin, dándole la vuelta al mundo

Ante todo, tengo que pediros perdón por no cumplir la promesa que llevé a cabo en la anterior entrada y tragarme dichas palabras, porque a pesar de tener la intención de que esta actualización tratase de algo relativo a los comienzos básicos en el aprendizaje de la guitarra, no será del todo aplicable a dicho tema en cuestión, pero tampoco va tan desencaminada la temática, puesto que en esta ocasión no hablaré de algo relativo a aprender desde cero, sinó de algo tremendamente complicado (incluso más que aprender desde cero), que es volver a aprender a tocar un instrumento con una mano diferente a la que siempre has utilizado para ello por causas de fuerza mayor. Y a éso mismo se ha tenido que enfrentar el grandioso guitarrista y compositor Billy McLaughlin, el merecido protagonista de la entrada que llevo a cabo en el día de hoy en este blog, que va dedicada a su gran tesón.

Y es que no estamos hablando de un músico cualquiera, porque aunque su nombre no sea nada conocido fuera en las listas de ventas internacionales del mainstream, se trata de un guitarrista excepcional que domina la técnica del tapping a dos manos como nadie. Con más de veinte años de experiencia a sus espaldas, y numerosos discos publicados (en concreto doce trabajos, ocho instrumentales y cuatro en los que también hay melodías vocales) en sellos tan prestigiosos de la música new age como Narada, Billy ha sido considerado uno de los grandes guitarristas de los últimos veinte años, curiosamente, el tiempo que lleva él en activo recorriendo escenarios y dejando boquiabiertos a todos sus fieles oyentes.

Ha cosechado numerosos éxitos sobre todo en Estados Unidos, y lo más asombroso es que a pesar de sus éxitos musicales en ese país, en el resto de los continentes, apenas es conocido si no hablamos de círculos muy reducidos, y claramente orientados a la música que él practica. Pero no todo son buenas experiencias para Billy McLaughlin, ya que se tuvo que enfrentar a un grave suceso que puso en peligro durante varios años su futuro en el mundo de la música, pero que superó con un gran coraje, una fuerza de voluntad encomiable y un espíritu de sacrificio que, unidos a su gran pasión por la música, le hicieron seguir adelante. Pero entremos en materia y hablemos de lo que le sucedió en cuestión...

Todo comenzó en 1998, cuando Billy se encontraba haciendo una sesión de fotos para uno de sus trabajos discográficos, y desfortunadamente tuvo una severa caída en una ladera de hielo y se rompió parte de la mano izquierda. Durante los dos años siguientes, aquel simple problema se fue convirtiendo en algo mucho más severo, impidiendo a Billy acabar los conciertos de forma apropiada y afectándole tanto a su mano como a su ánimo, ya que pensaba que estaba pasando una muy mala racha en el aspecto musical. Aún así, seguía preocupado por dichas molestias y busco tratamiento médico, el cual confirmo sus sospechas, y que aquella caída iba a entrañar algo realmente grave para su maltrecha mano, pero siguió pensando que aún había lugar para la esperanza y no cesó de componer y de interpretar temas encima de los escenarios, aunque con muchísima menor frecuencia.

Pero cuando en el año 2001, se le diagnosticó un desorden neuromuscular llamado distonía focal en su mano izquierda (la que utilizaba para pulsar los trastes de la guitarra), Billy se vino abajo, y un año después, en 2002, su carrera musical se vio forzada a terminar bruscamente, debido a que ya no era capaz de mantener la afinación en las notas y no podía subirse a un escenario con ese tremendo handicap de no saber si podría terminarlo sin cometer graves errores en la interpretación de sus canciones. Él mismo y algunos de sus compañeros, explican en este vídeo cómo afectó al bueno de Billy dicho transtorno neuromuscular:


Aceptando la distonía focal como parte de sí mismo, Billy McLaughlin se levantó de sus cenizas cual ave fénix y a la vez que acudía a clínicas para recibir un tratamiento atenuante de su lesión, empezó una árdua y dura tarea para poder volver algún día a interpretar como nunca sus temas encima de un escenario. Pasó cuatro años completamente ajeno a la fama y desaparecido de cualquier panorama musical, en los cuales trabajó duro para aprender a tocar la guitarra (y posteriormente sus propias canciones, que entrañaban muchísima más dificultad) con la mano derecha (de la forma que lo haría un zurdo), y tras esos cuatro duros años, una noticia removió los cimientos de la escena musical norteamericana: Billy McLaughlin planeaba volver a la música con un gran cambio... pasaba de tocar como un diestro a tocar como un zurdo, aunque aún podía utilizar la mano izquierda para ligeros acompañamientos. No le importó en absoluto que los médicos le aconsejasen que no lo intentase, puesto que podía traspasar su enfermedad a la mano que le quedaba sana, y siguió adelante por la gran pasión que sentía (y siente aún) por la música, arriesgándose a un doble o nada en el que finalmente salió victorioso.

Cualquier persona (no es preciso que sea músico) con un poco de humanidad, se alegraría de ver cómo alguien es capaz de luchar contra el destino y ganarle la partida, así que aquí os enlazo un vídeo de Billy tocando Helms place, una demostración de que con esfuerzo y sacrificio, se puede llegar a todo. Si queréis más datos sobre Billy, podéis visitar su página personal en la comunidad de MySpace y su web oficial en las cuales informa puntualmente de los progresos de su actual proyecto, además de ofrecer algunos archivos de audio y vídeo. Espero que os guste y os animo a comprar alguno de los trabajos de Billy, porque merecen la pena, os lo aseguro... del primero al último, ninguno tiene desperdicio audible.


El estilo no implica una nacionalidad concreta

Por suerte o por desgracia, aquella gente aficionada a la música tiende a caer en el error de asociar automaticamente un estilo de música con una región o país en concreto, cayendo en el manido tópico de equivocarse en dicha asociación, ya que en el complicado mundo de la música, no siempre es correcto hacer una afirmación. Y en esta entrada intentaré dejar patente el hecho de que por poseer un origen racial o una nacionalidad determinado, no se está obligado a verse encuadrado de manera inherente en un estilo de música en concreto y fijo.

Por lo tanto, el flamenco no es sólo exclusivo de España, con lo cual muchos artistas de múltiples nacionalidades se han interesado por las raíces de dicho estilo para trazar las líneas principales de algunas de sus obras, como la ecléctica islandesa Björk, que se atrevió a fusionar su peculiar voz con las magníficas y potentes guitarras de Raimundo Amador (ex componente del grupo Pata Negra y que actualmente desarrolla su carrera como artista en solitario) en un tema que sorprendió a toda Europa por su grandiosa fusión de la pasión y la técnica guitarrística de Raimundo y la excéntrica a la par que expresiva voz de la islandesa.

El resultado es un collage de contrastes sonoros nunca antes vistos ni escuchados, puesto que no se había dado un caso de fusión entre artistas de similares características con anterioridad. Aquí podéis disfrutar de una versión en directo en el programa televisivo de Jools Holland, que tuvo lugar en el año 1998, en el que además de Raimundo Amador y Björk, estaba en el escenario otro guitarrista llamado del cual no conozco su nombre, y en que asimismo, por desgracia, Raimundo tuvo el pequeño percance de la rotura de una de las cuerdas de su guitarra, aunque consiguió salvar los muebles cambiando de posición algunos de los pasajes. Con todos vosotros... una balada flamenca de nombre So broken


Y después de disfrutar con este corazón roto, viajamos con rumbo al sur del continente asiático para llegar a la India, donde nos encontramos con una impresionante fusión de guitarra flamenca con instrumentos tradicionales hindúes como el sitar (al que tarde o temprano acabaré dedicándole un artículo) o la tabla. No se trata unicamente de una fusión de instrumentos, sinó también de estilos, llevada a cabo con el motivo de un álbum que recibió el nombre de Indialucia, y salió al mercado durante el año 2004, a pesar de que las grabaciones comenzaron mucho antes, en 1999. A pesar de que el disco tuvo una repercusión nula en España, lo recomiendo fervientemente, puesto que está lleno de melodías que consiguen encantar al oyente como si fuera una serpiente siguiendo el embrujo de su domador. Es una pena que este tipo de música sea tan minoritario y que no se le dé algo más de publicidad, porque si he de ser sincero, es un gran disco.

El peso principal de la canción lo llevan el polaco (aunque su nombre pueda dar a pensar lo contrario) Miguel Czachowski a la guitarra flamenca y el hindú Avaneendra Sheolikar al sitar, y en la canción cuyo vídeo enlazo a continuación, Raag 'n' Olé, se entrecruzan las melodías de los dos instrumentos citados anteriormente con una amalgama de sonidos vocales y percusivos que provocan un resultado alegre y a la vez de éxtasis ritual, como si de una ceremonia religiosa itinerante o una gran fiesta gitana se tratase. Espero que os guste tanto como a mí.


La alquimia acústica y sus derivaciones sonoras

A pesar de poder decir que tengo un gusto musical bastante variado, siempre ha habido estilos que no he llegado a disfrutar de una forma íntegra, como he podido hacer con otros muchos, pero gracias a mi paciencia y a indagar en los rincones más insospechados, he podido llegar a apreciarlos por su calidad. Uno de ellos es el jazz con sus múltiples variantes, y precisamente una de esas variantes es la protagonista temática de la entrada que ocupa hoy este pequeño y humilde blog.

Y es que resulta que hace ya unos meses, mientras navegaba por internet buscando nuevos discos para ampliar mis conocimientos de interpretación de guitarra, dí por casualidad con un disco que en un primer momento pasé por alto, debido a que en aquellos días me centraba más en otras músicas, pero que sabía que algún día, me serviría de ayuda para explorar otros estilos no tan escuchados por mí hasta dicha fecha. El disco se llamaba Back on the case, y los firmaban Acoustic Alchemy, un combo de smooth jazz procedente de Inglaterra, y con una curiosa concepción del estilo que practicaban. Y ayer mismo, desempolvando una de mis viejas carpetas de archivos, allí estaba. Lo abrí, y una vez escuchadas todas y cada una de sus canciones, no pude esperar para buscar en YouTube alguna actuación en directo de dicha formación. Y lo que encotré me dejó totalmente boquiabierto, hasta el punto de seguir investigando para completar su discografía, algo en lo que en estos momentos todavía estoy en proceso de llevar a cabo (sin prisa pero sin pausa).

Hace varios años, Acoustic Alchemy ofrecieron un concierto en una sala de la pequeña isla caribeña de St. Lucia, que fue recogido en un doble CD/DVD en directo que llevaba por título Sounds of St. Lucia y que vio la luz en el año 2003. Allí interpretaron una interesante selección de su repertorio con un formato de cinco músicos, que hicieron vibrar al respetable asistente a dicho recital con sus fluctuantes ritmos jazzísticos junto con influencias de otros estilos similares como el Rhythm and blues y el reggae, convirtiendo el recinto en una pequeña representación de la ciudad de New Orleans, como podéis ver en el vídeo que aquí enlazo, en el cual interpretan un interesante tema titulado The beautiful game.


Particularmente, el ensamblaje sonoro de la guitarra eléctrica y la clásica con el apoyo del bajo, la batería y los teclados me parece tremendamente conseguido, y bajo el aire eminentemente reggae de la pieza, las distintas harmonías y derivaciones tonales combinan a la perfección para sumir al oyente en un estado de relajación y tranquilidad, como si de una droga se tratase (quizás reflejando la antigua tarea de los alquimistas, de ahí el nombre de la banda, aunque no deja de ser una mera suposición de un servidor)... y que droga más adictiva, la verdad.

En resumen, que ya tengo otro estilo en el cual poder adentrarme sin miedo y con una buena base de guía, y otra banda a la cual prestar más atención y estar atento a posibles movimientos tanto discográficos como de conciertos. Espero que hayáis disfrutado del vídeo, y nos leemos en la siguiente actualización. Hasta muy pronto.

Ana Popovic, el blues también tiene curvas

La verdad es que ahora que caigo, los personajes protagonistas de todas las entradas que presenta el blog hasta el momento, son en su mayoría de género masculino, lo cual podría dar a pensar la errónea concepción de que en el mundo de las seis cuerdas no hay ninguna fémina que merezca ser mencionada, cuando no es de esa forma, ni mucho menos. Y es por ello que en esta entrada, la protagonista será una de las damas que más reconocimiento ha conseguido desde la década de los 90 en adelante en la selecta escena mundial de la música blues.

Nacida en Belgrado (antigua Yugoslavia) en el año 1976, Ana Popovic se crió en una familia en la que la tradición musical era parte esencial de la vida, puesto que su padre, Milutin, era un reputado guitarrista y bajista de la escena blues de los balcanes, que siempre invitaba a todos sus amigos músicos a frecuentes, grandiosas e interminables jam-sessions nocturnas en su residencia. Ana creció en una atmósfera en la que la música lo era todo, rodeada siempre de grandes instrumentistas y de la enorme colección de discos de su padre, los cuales escuchaba sin cesar día tras día hasta que con 15 años decidió echar mano de la guitarra de su padre para iniciarse en el arte de tañirla. En un principio, era él quien le daba sus primeras lecciones, pero al ver que Ana progresaba con una velocidad tan vertiginosa decidieron mandarla (a pesar de su poca solvencia económica) a clases particulares, donde con su destreza dejó anonadados a sus profesores.

Poco después, durante sus años de universidad cuando el gusanillo de la guitarra se adueñó de sus entrañas para hacerle ver que éso era para lo que ella había nacido, y no para estudiar una carrera universitaria, por lo que empezó a tocar con una banda con la que, a pesar de ensayar en un garaje, el número de actuaciones anuales era considerablemente elevado, a lo largo y ancho del país (incluídos programas de televisión y demás apariciones en festivales) y fuera de sus fronteras (Grecia y Hungría, por ejemplo, fueron testigos de esos primeros pasos de Ana hacia la fama), además de grabar un disco de escasa repercusión en el año 1998. Pero no fue hasta que se mudó a Utrecht (Holanda) e hizo una prueba para entrar en el HKU Music School de dicha ciudad, cuando realmente la fama le vino a llamar a la puerta, ya que tras acabar sus estudios, y con una increíble experiencia a las espaldas con otro grupo con el que tocó un tiempo en toda la escena blues de Holanda y Alemania, fue contratada por la (de aquella) modesta compañía discográfica Ruf Records para grabar su primer disco de estudio en solitario.

Ese primer disco (Hush!, 2001) fue grabado en los Estados Unidos, y contó con la colaboración en las tareas de producción de los más prestigiosos personajes del momento en la escena estadounidense, y el éxito le ayudó a poder lograr un hueco en un impresionante disco-tributo a Jimi Hendrix (Blue Haze, 2001), junto con otros artistas de reconocida talla mundial como el increíble Bernard Allison (con quien también colaboró en directo), Eric Burdon, Walter Trout, Popa Chubby, el gran Jimmy Thackery, o los míticos Taj Mahal y Buddy Miles. En 2002 se enroló en el tour-tributo a Jimi Hendrix con Walter Trout y mantuvo el resto de su tiempo ocupado con traer a su banda europea de gira por los Estados Unidos, además de recibir varias nominaciones a importantes premios de la música europea.

En el año 2003 graba su segundo trabajo en solitario, que responde al nombre de Comfort to the soul, con un elenco similar al que el acompañó en su primer trabajo, pero en esta ocasión se le abren las puertas de varias nominaciones realmente importantes a nivel internacional y firma un contrato de patrocinio y publicidad con Fender, Ovation, Mesa Boogie y DR Strings, contratos que por lo que parece, aún siguen vigentes en la actualidad. Durante los años 2003 y 2004, Ana recorre medio globo terráqueo presentando en directo su disco en los festivales más concurridos e importantes de la escena blues a nivel mundial, e incluso llega a unirse ecima de un escenario con gente de la talla de Solomon Burke, una leyenda mundial del soul.

Desde el año 2005 hasta la actualidad, sólo conocemos la edición de un doble CD/DVD en directo, grabado en la sala Melkweg de Amsterdam (del cual adjunto un pequeño corte audiovisual al final de esta entrada, titulado My man) y que responde al nombre de Ana! live in Amsterdam. Además de éso, sigue haciendo giras por Europa y Estados Unidos en festivales, clinics de guitarra, pruebas y demostraciones de instrumentos, y una larga lista de lugares. En definitiva, parece que Ana Popovic se ha ganado con merecimiento un lugar dentro de la galería de artistas destacados de los últimos años... esperemos que siga siendo así dentro de un tiempo. Disfrutad del vídeo, porque sinceramente, es una verdadera delicia.


Una original y etérea visión de las seis cuerdas

Después de casi tres meses sin actualización del blog, vuelvo con más ganas que nunca a la carga, dispuesto a mantener un ritmo decente de las mismas, con lo que aquellos que me leíais antes, podréis volver a hacerlo periódicamente a partir de este momento, ya que mi agenda empieza a ser menos apretada y el material para el blog empieza a brotar de mi cabeza como si de espuma en la boca de un perro rabioso se tratase. Hago esta comparación puesto que durante este tiempo de descanso, he deseado poder actualizar el blog cada día, pero no era posible, por unas causas o por otras, con lo cual espero haber dejado claro que este espacio de tiempo no ha sido más que un descanso temporal para ayudarme a volver con las pilas totalmente cargadas, dispuesto a ofreceros más y más artículos, los cuales espero que sean del agrado e interés de todo visitante y lector habituales.

Y el primer artículo después del parón temporal, vino a mi cabeza de una manera completamente accidental, puesto que a pesar de tratarse de una canción que ya conocía desde hace casi más de un año, no ha sido hasta hace poco cuando ha empezado a cautivarme hasta el punto de hacer que le dedique un artículo. El autor de la susodicha canción es el habitualmente infravalorado compositor, teclista y arreglista de nacionalidad alemana Christopher Von Deylen (más conocido en la escena musical con el sobrenombre de Schiller), y es quien ha creado esta interesante composición instrumental (de corta duración) llamada Morgentau.

Para ser completamente sincero con vosotros, conocí la canción porque en su versión de estudio, la guitarra corría a cargo de mi admirado Mike Oldfield, y la noticia se filtró a varios foros de internet, con lo cual todo seguidor de Oldfield acabó interesándose minimamente por el disco donde apareció (que responde al nombre de Tag und nacht). Pero cuando uno empieza a fijarse bien, se da cuenta de que ésto no es simplemente una colaboración entre dos ases de la música (cada uno en su campo, claro está), sinó que resulta ser asimismo una interesante fusión de dos géneros tradicionalmente opuestos, como son en el caso caso que nos atañe ahora, el rock melódico y la música electrónica música electrónica. Al contrario que una colaboración sobre la cual ya hablé en su momento (en los inicios del blog, si no recuerdo mal), tenía un aire mucho más animado, Morgentau es muchísimo más calmada en su versión de estudio, aunque cuando es llevada al directo (sin Mike Oldfield en la guitarra, por desgracia), gana mucho en presencia y hasta podría decirse que gusta más al público que asiste al mismo.

Adentándonos en el sonido de la canción, observamos una interesante interacción entre los sintetizadores y la guitarra (que en este caso lleva el rol protagonista del tema en sí), la cual se ve sostenida de una manera más que adecuada por unas contundentes percusiones y algunas programaciones electrónicas adicionales. Una pequeña delicia de poco menos de cuatro minutos que mantiene en todo momento una esencia etérea digna de ser mencionada en este pequeño blog. Espero que os guste el vídeo (extraído del DVD Tagtraum, del año pasado), y nos vemos en la siguiente actualización, la cual espero que llegue en un plazo máximo de unos días.


La guitarra clásica también puede ser divertida

Mucha gente tiene la erronea opinión de que la música clásica con guitarra se limita a obras de carácter aburrido (no hay palabra que odie más por su incorrecta aplicación) y a un puñado de virtuosos tocando obras de compositores muertos hace siglos (otra cosa que por su estupidez también consigue sacarme de quicio), por lo que mi sorpresa fue máxima cuando hace unas horas, mientras daba mi repaso diario a la red de redes, me topé de sopetón con esta particular versión de un tema que cualquier persona que vea (o haya visto) la televisión conocerá sobradamente, la cual me sirve como una idonea ejemplificación de que en el amplio mundo de la guitarra clásica, todo depende del punto de vista con el que se mire, ya que por el hecho de ser un estilo minoritario en la gran masa social, ocupa uno de los últimos puestos en las preferencias estilísticas de cualquier "melómano" de hoy en día (entrecomillo esa palabra porque aquellos que se dicen a sí mismos melómanos, usualmente suelen ser una caterva de prepotentes y egocéntricos).

Sin más preámbulos, estoy hablando de la conocida introducción de la serie animación de TV más popular de la última década: Los Simpson. ¿Quién no conoce los sonidos que rodean a la atolondrada salida del travieso Bart Simpson del colegio o a la graciosa escena de Marge Simpson y la pequeña Maggie Simpson en el supermercado?. Pues el caso es que un cuarteto suramericano de guitarras clásicas llamado Aranjuez, han conseguido capturar un elevado porcentaje (cercano al 97%) de los extraños sonidos (cláxon, caja registradora, gritos, máquinas...) que aparecen en la composición original (obra del laureado Danny Elfman, compositor de bandas sonoras para infinidad de películas, entre las que destaca, por ejemplo, la grandiosa Eduardo Manostijeras, entre otras muchas y reconocidas obras de arte).


Creo que coincidiréis conmigo si digo que el arreglo de David Gálvez (ex-miembro del cuarteto) es asombroso y está realmente muy bien logrado, hasta el punto de que llegamos a identificar cada uno de los pasajes con una interpretación y un sonido (en directo) soberbios por parte de cada uno de los músicos que conforman el todo. Desde palmas hasta golpes secos pasando por ligeros toques con las yemas de los dedos, esta versión, reproduce fielmente la partitura original, adaptándola a la tesitura de cuatro guitarras, algo que es muchísimo más complicado de lo que parece, puesto que la versión original presenta una cantidad ingente de instrumentos muy distintos a los aquí presentes, lo cual le añade una dósis más de mérito y dificultad a la hora de llevarse a cabo dicha adaptación.

Sin más que añadir a esta entrada, espero que sea de vuestro agrado y espero asimismo haber hecho recapacitar a cualquiera que piense que en la guitarra clásica no existe ni el más mínimo lugar para las melodías alegres y vivaces, ya que tras este pequeño ejemplo, supongo que ya no cabrá ninguna posibilidad de duda.

Hay veces que la tierra llora y el cielo sonrie

Desde siempre me ha llamado la atención el blues por mil motivos, pero entre ellos destaca el hecho de que sea un género capaz de transmitir sentimientos con una inmensa facilidad. Con tan sólo una guitarra, pueden hacer fluctuar el estado de ánimo del oyente desde una inmensa melancolía hasta una inexplicable tristeza, pasando por todas las gamas de sentimientos oscuros (en ese ámbito, por descontado) que nos podamos imaginar, lo que me lleva a escribir este mensaje después de tanto tiempo sin actualizar el blog por una asfixiante falta de tiempo.

Y dentro de este grandioso género que es el blues, no podemos negarle un lugar en lo más alto del escalafón al guitarrista mexicano Carlos Santana, puesto que su calidad y trayectoria musical podrían rebatir cualquier opinión negativa que pudieramos dar sobre él (aunque claro, siempre llegará el "entendido" y/o purista de turno a decir que no es bueno, sin argumentar motivos plausibles... cosa que me hace muchísima gracia, por otra parte). Y bien, creo que a estas alturas, todos conoceréis a Carlos, aunque sea por sus obras más recientes, pero me gustaría centrarme en uno de sus mayores éxitos comerciales a la par que una de sus mejores composiciones, porque... ¿quién no ha escuchado alguna vez Europa?.

No es nada sencillo aportar muchos datos sobre este título, puesto que nos encontramos frente a un tema que Carlos Santana editó en su álbum Amigos, de 1976, y curiosamente, a pesar de no haber sido escogida para salir como single, fue el tema que mayor impulso de ventas dio al disco, con lo cual se confirma de nuevo que las discográficas tienen menos idea de música de lo que ellos afirman vehementemente. Se trata de un precioso tema instrumental en el que, evidentemente, la guitarra es la protagonista de un lamento que se torna alegre por momento (aunque parezca extraño, dentro del llanto siempre hay lugar para la risa) y que ha cautivado a generaciones y generaciones de aficionados a la buena música (algo que, por desgracia, escasea hoy en día, ya que el mainstream lo domina todo).


Como habréis comprobado si habéis visto el vídeo adjunto, en algunas actuaciones en directo, incorpora nuevos arreglos a la base original de la canción, resultando de esta forma, nada repetitivo y a su vez innovador en algunos aspectos, y es que, por ejemplo, en la actuación del vídeo anterior, correspondiente a un concierto celebrado en Tokyo (Japón) en el año 1991, cuenta con la colaboración de un magnífico saxofonista llamado Sadao Watanabe, el cual aporta con su instrumento un aire tremendamente melancólico a la melodía, ahondando más si cabe en el espíritu emotivo que ya de por sí posée. El resultado es, sin duda, una bonita joya.

Para concluír esta entrada, y aprovechando que estamos en plenas fiestas navideñas, me gustaría desearos unas felices fiestas a tod@s l@s que seguís el blog desde sus inicios, hace ya varios meses, ya que sois vosotros los que hacéis que siga adelante con vuestro apoyo y comentarios. Espero que poco a poco, la afluencia aumente, y con las nuevas entradas que estoy preparando (con calma, que no me sobra el tiempo, todo sea dicho) el blog se convierta en un lugar ameno e interesante donde se pueda descubrir nueva y buena música, a la par que solucionar vuestras dudas en lo referente a la guitarra. Feliz Navidad a tod@s.