Hoy volvemos a la carga con una nueva actualización en la que os ofrezco la tercera entrega del apartado sobre aquellos discos que desde mi punto de vista, merecen un pequeño hueco en la categoría de Discos recomendados, y en la cual haré un pequeño análisis de lo que contiene un magnífico disco que tuve la suerte de descubrir no hace mucho, en una de esas corazonadas que comentaba en un artículo anterior de esta misma sección. Si he de ser sincero, fue el disco que más me sorprendió de todos los que escuché este pasado año, y la verdad sea dicha, no fueron pocos, porque por suerte o por desgracia, suelo devorar una media aproximada de unos cien discos por año (aunque no los compre todos, naturalmente... porque sinó acabaría arruinándome en caso de dejarme llevar).
El disco en cuestión se llama Art of motion, y ha sido enteramente compuesto e interpretado por el virtuoso guitarrista estadounidense Andy McKee. Su salida al mercado corrió a cargo de la compañía discográfica Candyrat en el año 2005 (fue su tercer disco editado) y se compone de doce cortes enteramente instrumentales en los cuales Andy McKee despliega su inusitada maestría en la guitarra acústica y en el curioso híbrido de guitarra acústica y arpa conocido como harp guitar.
Si hablamos un poco en profundidad del contenido del álbum, nos encontramos con doce pistas llenas de intimismo y con unos majestuosos arreglos que dan un resultado mucho mayor del esperado, haciendo dudar al oyente de que en algunos momentos sólo sea un instrumento el que está sonando (he aquí la virtud del bueno de Andy, que además de dominar el tapping y el fingerstyle de una forma increíble, es capaz de combinar el sonido de guitarra con un ritmo a base de pequeños golpes en la caja de la guitarra que tenga en ese momento en las manos). Desde mi punto de vista, los temas más destacado son en los que tiene una guitarra acústica en sus manos, como por ejemplo la enérgica Drifting, Art of motion (tema del que fue sacado el título del disco), la curiosa Shangai o Rylynn (el buque insignia de este enorme trabajo discográfico, que de haber resultado elegida como single por alguna compañía importante, estoy seguro de que hubiera arrasado).
También me llama la atención que, siendo un músico tan joven, haya desarrollado tal dominio de un estilo que no es tan sencillo que incluso los guitarristas más reputados temen adentrarse en él por miedo a no valer para interpretarlo, y de un instrumento tan complicado de tañir como dicha harp guitar, la cual tiene un rol mayor que la mera presencia y ornamentos ocasionales dentro del disco, llevando el papel principal en algunos temas, como Into the ocean o Practice is perfect. Pero claro... ¿qué podemos esperar de alguien que ha aprendido de gente como el legendario y grandioso Don Ross o el difunto y tan malogrado Michael Hedges?.
Así que tras este breve preludio de lo que nos encontramos en el disco, me gustaría que escucháseis una pista que considero que es de las mejores del álbum, que responde al nombre de Rylynn, y que Andy dedica cariñosamente a una chica amiga de su familia que falleció años atrás (según comentó el mismo en algún que otro concierto, antes de presentar la canción). Disfrutad del talento de este gran guitarrista en el vídeo que aquí os enlazo, y nos vemos en la siguiente actualización.
