La Coctelera

Categoría: Fusión guitarrística

Canon rock, la evolución de la música clásica

Con la llegada al ciberespacio de la red de vídeos YouTube, sin duda hemos tenido la oportunidad de conocer a muchísimos artistas destacados a nivel guitarrístico que no hubiéramos conocido de no haber salido a la palestra dicha comunidad, y uno de los vídeos más vistos en la historia de esta red es el del Canon in D de Johann Pachelbel. Una obra clásica que ha sido versionada de mil maneras, con cuarteto de cuerda, con sección de viento, de manera coral, con guitarra acústica y hasta en versión rock con la guitarra eléctrica como instrumento protagonista. Y precisamente de ésta quería hablaros hoy, comentando las dos versiones que, desde mi punto de vista, han sido más destacadas a nivel técnico (y no descarto dedicarle alguna otra entrada a más versiones de esta pieza que merezcan la pena).

La primera, sin duda alguna, es la del autor del novedoso arreglo, Jerry Chang (más conocido por estos lares como Jerry C.). Jerry tuvo la idea de reconvertir la pieza a un estilo más sencillo de escuchar para gente de todas las edades (especialmente los jóvenes que empiezan a tocar), y la verdad es que acertó de pleno, puesto que su versión es practicamente más conocida que la original a estas alturas, e incluso a través de ella, hay mucha gente que ha conocido la obra original (escrita inicialmente para instrumentos clásicos de cuerda). Como detalles destacables, además de la maravillosa interpretación con su Fender Stratocaster y unos arreglos magistrales, la interesante variación que hace con el cambio hacia tonos menores.


Sin embargo, un intérprete que se hace llamar Funtwo, también ha subido una grabación alternativa basada en la ya creada de Jerry, pero con interesantes variaciones como los añadidos de harmónicos artificiales y tapping diversos, y a pesar de que se le nota que en cuanto a técnica aún tiene que madurar, la capacidad de improvisación sobre una armonía creada la lleva bastante bien. También sería lógico considerar que la guitarra con la que está ejecutada la variación es de peor calidad, aunque la verdad es que Funtwo consigue un sonido bastante aceptable.

Partiendo de la base de que es un intérprete más joven que el anterior, la técnica no es desde luego nada mala, y desde mi punto de vista, aunque no merece el mismo reconocimiento que Jerry C. (por ser éste último el creador del arreglo que aquí vemos), pero hay que reconocer que no se queda atrás, y estoy seguro que el día de mañana podrá ser alguien de renombre en el mundo de la guitarra si progresa de una forma adecuada, tal y como podemos ver en otras versiones de distintas piezas que existen creadas por el propio Funtwo y subidas en la red por él mismo.


Con lo cual, y tras haber visto estas dos versiones en vídeo, podemos decir que en cuanto a términos prácticos, tenemos antes nosotros el primer Canon rock de la historia de la música (esperemos que no sea el último y que a éste le sigan muchos), aunque técnicamente no sería correcto denominarlo de esa forma, si nos atenemos al significado correcto de la palabra. Espero que hayáis disfrutado de los vídeos, y nos vemos en la siguiente actualización, que será dentro de poco.

El estilo no implica una nacionalidad concreta

Por suerte o por desgracia, aquella gente aficionada a la música tiende a caer en el error de asociar automaticamente un estilo de música con una región o país en concreto, cayendo en el manido tópico de equivocarse en dicha asociación, ya que en el complicado mundo de la música, no siempre es correcto hacer una afirmación. Y en esta entrada intentaré dejar patente el hecho de que por poseer un origen racial o una nacionalidad determinado, no se está obligado a verse encuadrado de manera inherente en un estilo de música en concreto y fijo.

Por lo tanto, el flamenco no es sólo exclusivo de España, con lo cual muchos artistas de múltiples nacionalidades se han interesado por las raíces de dicho estilo para trazar las líneas principales de algunas de sus obras, como la ecléctica islandesa Björk, que se atrevió a fusionar su peculiar voz con las magníficas y potentes guitarras de Raimundo Amador (ex componente del grupo Pata Negra y que actualmente desarrolla su carrera como artista en solitario) en un tema que sorprendió a toda Europa por su grandiosa fusión de la pasión y la técnica guitarrística de Raimundo y la excéntrica a la par que expresiva voz de la islandesa.

El resultado es un collage de contrastes sonoros nunca antes vistos ni escuchados, puesto que no se había dado un caso de fusión entre artistas de similares características con anterioridad. Aquí podéis disfrutar de una versión en directo en el programa televisivo de Jools Holland, que tuvo lugar en el año 1998, en el que además de Raimundo Amador y Björk, estaba en el escenario otro guitarrista llamado del cual no conozco su nombre, y en que asimismo, por desgracia, Raimundo tuvo el pequeño percance de la rotura de una de las cuerdas de su guitarra, aunque consiguió salvar los muebles cambiando de posición algunos de los pasajes. Con todos vosotros... una balada flamenca de nombre So broken


Y después de disfrutar con este corazón roto, viajamos con rumbo al sur del continente asiático para llegar a la India, donde nos encontramos con una impresionante fusión de guitarra flamenca con instrumentos tradicionales hindúes como el sitar (al que tarde o temprano acabaré dedicándole un artículo) o la tabla. No se trata unicamente de una fusión de instrumentos, sinó también de estilos, llevada a cabo con el motivo de un álbum que recibió el nombre de Indialucia, y salió al mercado durante el año 2004, a pesar de que las grabaciones comenzaron mucho antes, en 1999. A pesar de que el disco tuvo una repercusión nula en España, lo recomiendo fervientemente, puesto que está lleno de melodías que consiguen encantar al oyente como si fuera una serpiente siguiendo el embrujo de su domador. Es una pena que este tipo de música sea tan minoritario y que no se le dé algo más de publicidad, porque si he de ser sincero, es un gran disco.

El peso principal de la canción lo llevan el polaco (aunque su nombre pueda dar a pensar lo contrario) Miguel Czachowski a la guitarra flamenca y el hindú Avaneendra Sheolikar al sitar, y en la canción cuyo vídeo enlazo a continuación, Raag 'n' Olé, se entrecruzan las melodías de los dos instrumentos citados anteriormente con una amalgama de sonidos vocales y percusivos que provocan un resultado alegre y a la vez de éxtasis ritual, como si de una ceremonia religiosa itinerante o una gran fiesta gitana se tratase. Espero que os guste tanto como a mí.


La alquimia acústica y sus derivaciones sonoras

A pesar de poder decir que tengo un gusto musical bastante variado, siempre ha habido estilos que no he llegado a disfrutar de una forma íntegra, como he podido hacer con otros muchos, pero gracias a mi paciencia y a indagar en los rincones más insospechados, he podido llegar a apreciarlos por su calidad. Uno de ellos es el jazz con sus múltiples variantes, y precisamente una de esas variantes es la protagonista temática de la entrada que ocupa hoy este pequeño y humilde blog.

Y es que resulta que hace ya unos meses, mientras navegaba por internet buscando nuevos discos para ampliar mis conocimientos de interpretación de guitarra, dí por casualidad con un disco que en un primer momento pasé por alto, debido a que en aquellos días me centraba más en otras músicas, pero que sabía que algún día, me serviría de ayuda para explorar otros estilos no tan escuchados por mí hasta dicha fecha. El disco se llamaba Back on the case, y los firmaban Acoustic Alchemy, un combo de smooth jazz procedente de Inglaterra, y con una curiosa concepción del estilo que practicaban. Y ayer mismo, desempolvando una de mis viejas carpetas de archivos, allí estaba. Lo abrí, y una vez escuchadas todas y cada una de sus canciones, no pude esperar para buscar en YouTube alguna actuación en directo de dicha formación. Y lo que encotré me dejó totalmente boquiabierto, hasta el punto de seguir investigando para completar su discografía, algo en lo que en estos momentos todavía estoy en proceso de llevar a cabo (sin prisa pero sin pausa).

Hace varios años, Acoustic Alchemy ofrecieron un concierto en una sala de la pequeña isla caribeña de St. Lucia, que fue recogido en un doble CD/DVD en directo que llevaba por título Sounds of St. Lucia y que vio la luz en el año 2003. Allí interpretaron una interesante selección de su repertorio con un formato de cinco músicos, que hicieron vibrar al respetable asistente a dicho recital con sus fluctuantes ritmos jazzísticos junto con influencias de otros estilos similares como el Rhythm and blues y el reggae, convirtiendo el recinto en una pequeña representación de la ciudad de New Orleans, como podéis ver en el vídeo que aquí enlazo, en el cual interpretan un interesante tema titulado The beautiful game.


Particularmente, el ensamblaje sonoro de la guitarra eléctrica y la clásica con el apoyo del bajo, la batería y los teclados me parece tremendamente conseguido, y bajo el aire eminentemente reggae de la pieza, las distintas harmonías y derivaciones tonales combinan a la perfección para sumir al oyente en un estado de relajación y tranquilidad, como si de una droga se tratase (quizás reflejando la antigua tarea de los alquimistas, de ahí el nombre de la banda, aunque no deja de ser una mera suposición de un servidor)... y que droga más adictiva, la verdad.

En resumen, que ya tengo otro estilo en el cual poder adentrarme sin miedo y con una buena base de guía, y otra banda a la cual prestar más atención y estar atento a posibles movimientos tanto discográficos como de conciertos. Espero que hayáis disfrutado del vídeo, y nos leemos en la siguiente actualización. Hasta muy pronto.

Una original y etérea visión de las seis cuerdas

Después de casi tres meses sin actualización del blog, vuelvo con más ganas que nunca a la carga, dispuesto a mantener un ritmo decente de las mismas, con lo que aquellos que me leíais antes, podréis volver a hacerlo periódicamente a partir de este momento, ya que mi agenda empieza a ser menos apretada y el material para el blog empieza a brotar de mi cabeza como si de espuma en la boca de un perro rabioso se tratase. Hago esta comparación puesto que durante este tiempo de descanso, he deseado poder actualizar el blog cada día, pero no era posible, por unas causas o por otras, con lo cual espero haber dejado claro que este espacio de tiempo no ha sido más que un descanso temporal para ayudarme a volver con las pilas totalmente cargadas, dispuesto a ofreceros más y más artículos, los cuales espero que sean del agrado e interés de todo visitante y lector habituales.

Y el primer artículo después del parón temporal, vino a mi cabeza de una manera completamente accidental, puesto que a pesar de tratarse de una canción que ya conocía desde hace casi más de un año, no ha sido hasta hace poco cuando ha empezado a cautivarme hasta el punto de hacer que le dedique un artículo. El autor de la susodicha canción es el habitualmente infravalorado compositor, teclista y arreglista de nacionalidad alemana Christopher Von Deylen (más conocido en la escena musical con el sobrenombre de Schiller), y es quien ha creado esta interesante composición instrumental (de corta duración) llamada Morgentau.

Para ser completamente sincero con vosotros, conocí la canción porque en su versión de estudio, la guitarra corría a cargo de mi admirado Mike Oldfield, y la noticia se filtró a varios foros de internet, con lo cual todo seguidor de Oldfield acabó interesándose minimamente por el disco donde apareció (que responde al nombre de Tag und nacht). Pero cuando uno empieza a fijarse bien, se da cuenta de que ésto no es simplemente una colaboración entre dos ases de la música (cada uno en su campo, claro está), sinó que resulta ser asimismo una interesante fusión de dos géneros tradicionalmente opuestos, como son en el caso caso que nos atañe ahora, el rock melódico y la música electrónica música electrónica. Al contrario que una colaboración sobre la cual ya hablé en su momento (en los inicios del blog, si no recuerdo mal), tenía un aire mucho más animado, Morgentau es muchísimo más calmada en su versión de estudio, aunque cuando es llevada al directo (sin Mike Oldfield en la guitarra, por desgracia), gana mucho en presencia y hasta podría decirse que gusta más al público que asiste al mismo.

Adentándonos en el sonido de la canción, observamos una interesante interacción entre los sintetizadores y la guitarra (que en este caso lleva el rol protagonista del tema en sí), la cual se ve sostenida de una manera más que adecuada por unas contundentes percusiones y algunas programaciones electrónicas adicionales. Una pequeña delicia de poco menos de cuatro minutos que mantiene en todo momento una esencia etérea digna de ser mencionada en este pequeño blog. Espero que os guste el vídeo (extraído del DVD Tagtraum, del año pasado), y nos vemos en la siguiente actualización, la cual espero que llegue en un plazo máximo de unos días.


Los extraños experimentos de los años 80

Aquí volvemos con una nueva actualización, y en esta ocasión abordaré un tema que me parece, cuanto menos, interesante y susceptible de tratar en este blog. Estamos hablando nada más y nada menos de la fusión musical con los diferentes tipos de guitarras (combinadas o entrelazadas con otros instrumentos) como protagonistas. Como bien reza el título del mensaje, en la década de los 80 se llevaron a cabo ciertos experimentos de fusión musical de estilos e instrumentos con resultados dispares, pero todos con un denominador común: lo extraño de escuchar temas con tanta disparidad de sonidos compartiendo protagonismo.

Un claro ejemplo, podría ser la unión llevada a cabo en el entrañable y recientemente recuperado programa Musical Express, que se emitía en TVE en los años 80, y que en el año 1981, juntaron sobre un escenario a dos genios de la guitarra en diferentes estilos: por un lado estaba Mike Oldfield (indiscutible innovador en el campo del rock sinfónico, o al menos es lo que se le consideraba en aquella época) y por otro Diego Cortés (un guitarrista de flamenco, aparentemente de étnia gitana con un soberbio dominio de la guitarra con cuerdas de nylon). El presentador, Ángel Casas, lo denominaba como un excelente cruce de talentos, y no erraba, ya que desde mi punto de vista fue una grandiosa conjunción la que se logró en aquel plató de la televisión nacional de nuestro país. El tema que interpretaron pertenecía al repertorio de Diego Cortés, y se titulaba Pastosi.



Creo que estaremos de acuerdo en que Oldfield no es un experto en flamenco y que Cortés se sentía un poco intimidado por la presencia y magnificencia del de Reading, pero el resultado no fue tan malo, si lo examinamos desde un punto de vista global. A destacar la increíble capacidad de Cortés a la hora de transmitir sentimientos mientras toca (puesto que la de Oldfield es sobradamente conocida).

Por otra parte, también creo interesante comentar las excentricidades del ecléctico y siempre ávido de nuevos sonidos experimentales (ya en aquellos años) músico francés Jean Michel Jarre, que en el año 1988 quiso unirse en el escenario con el guitarrista Hank Marvin (miembro fundador de The Shadows) para ofrecer a la audiencia que presenciaba cada uno de los conciertos en los que Marvin se subió al escenario, una curiosa competición de melodías entrelazadas con teclado y guitarra eléctrica. El tema respondía al nombre de London kid, y quedó registrado en audio en el disco que el propio Jean Michel editó un año después bajo el sello Dreyfus (su habitual compañía discográfica con la que lleva la práctica totalidad de su carrera). La actuación que aquí enlazo tuvo lugar durante esa gira en París, no demasiado lejos de la Tour Eiffel (la cual, de hecho, se puede ver en una secuencia).


Como habéis visto, el resultado fue bastante efectista y entusiasmo a los seguidores del músico francés allí congregados. La verdad es que los entiendo, porque incluso yo mismo, sin ser un fanático de Jarre (aunque me gusta su música), hubiera disfrutado muchísimo de un concierto de semejante calibre.

Estos dos ejemplos no son los únicos que tuvieron lugar durante ese espacio de tiempo, pero considero que fueron dos de los más representativos y que más influyeron en mi forma de ver la música, pero no descarto proseguir este artículo más adelante en forma de continuación con más casos similares de artistas con diferentes visiones de la utilidad de una guitarra. Puesto que la década de los 80 fue tremendamente prolífera en cuanto a experimentación musical se refiere, no nos quedaremos sin datos que aportar o ejemplos con los que compartir nuestras visiones de cualquier tipo de fusión musical en la que intervenga una guitarra.

Espero que este pequeño artículo haya sido de vuestro agrado, y en caso de que haya sido así, nos vemos en la siguiente actualización. Saludos a tod@s.