La Coctelera

Categoría: Guitarristas imprescindibles

Un viaje en el tiempo junto a Jimi Hendrix

Siempre he pensado que al no haber nacido unas décadas antes, me he perdido la evolución de la música en su plenitud, puesto que a partir del final de la década de los 50 y hasta el final de los años 70 (en especial durante la década de los 60) fue cuando el mundo conoció a grandes talentos de la música y en especial de la guitarra. Daba igual el estilo que practicasen y sus diferencias en cuanto a las técnicas que cada uno empleaba, ya que todos tenían un denominador común que les caracterizaba, una especie de halo que envolvía toda esa generación de músicos con un carisma, un encanto y un saber hacer que les facilitaba la aceptación de todos los públicos. Durante esas tres décadas se celebraron multitud de festivales a lo largo y ancho del globo terráqueo, pero si hay uno que merezca la pena reseñar como el que más huella dejó en la población mundial fue el Woodstock '69, el cual sigue incluso encandilando a las generaciones posteriores y de hoy en día, además de conseguir que los viejos rockeros suelten alguna que otra lagrimilla cuando se les nombra dicho festival, y la verdad es que es completamente lógico y normal.

Dentro de ese magnífico festival, que reunió en varios días de conciertos y convivencia hippie por parte del público asistente, a la flor y nata de los grupos de aquella época, considero que a nivel guitarrístico, uno de los conciertos más destacados fue el ofrecido por el malogrado Jimi Hendrix (DEP) y su banda el último día de dicho festival. En medio de una orgía llena de drogas, alcohol, sexo y rock muchos de los asistentes al evento, pudieron comprobar de primera mano lo que el rey del rock psicodélico podía dar de sí en directo. Y lo que sucedió fue recordado por siempre por todos y cada uno de los miles de espectadores que abarrotaban el White Lake de New York (Estados Unidos) durante aquel día, puesto que podríamos calificarlo como el mejor concierto en toda la carrera del guitarrista zurdo más conocido y laureado de todos los tiempos, y no sólo lo digo yo, sinó mucha gente.

Rodeado de unos increíbles y polivalentes músicos, Jimi Hendrix deleitó a la audiencia con un increíble temario que incluyó parte de los que en aquel momento eran sus éxitos más sonados, como por ejemplo Purple haze, Red house o Spanish castle magic, además de otros temas que configuraron cerca de una hora de directo en la que Jimi puso los pelos de punta al más pintado, arrancando gestos de júbilo, sorpresa e incluso éxtasis (puede que las drogas jugasen un importante papel en ésto último) por doquier con sus excéntricas y en algunos momentos desmesuradas improvisaciones entre canciones (llegó incluso a tocar el himno de Estados Unidos, haciendo que su Fender Stratocaster llegase a gemir en algunos momentos, y parando y volviendo a tocar, interactuando de esta forma con un público completamente entregado para con él y su esperada actuación, la cual se vio envuelta en numerosos retrasos por culpa de la organización del evento).

Gracias a la maravillosa magia de internet, podemos viajar en el tiempo hasta 1969 y disfrutar de éste y otros muchos maravillosos directos de los cuales no tuvimos constancia en su día debido a que muchos de nosotros (los lectores y yo) aún no habíamos nacido, y a los viejos rockeros siempre les encantará recordar experiencias que incluso puede que algunos hayan tenido la suerte de vivir de primera mano. Sin más que decir, os dejo con este maravilloso concierto del que podréis disfrutar en su práctica totalidad vía Google Video, y en el que figuran al menos el 80% de las canciones que Jimi interpretó en aquel escenario. Si al visionarlo es de vuestro agrado, podréis descargarlo en el enlace que encontraréis debajo del vídeo en sí (haciendo click derecho y seleccionando guardar como).


Descarga directa: Jimi Hendrix - Live at Woodstock Festival (NY, 1969).

Espero que os haya gustado a todos, y nos vemos en sucesivas actualizaciones, que espero que se sucedan a un ritmo constante, y en las que si todo sigue según lo previsto, empezaré a centrarme en tutoriales y guías de ayuda para el guitarrista principiante, por que no todo en este blog está hecho para los ya iniciados y con años de experiencia en el instrumento de las seis cuerdas. Hasta la próxima.

Ana Popovic, el blues también tiene curvas

La verdad es que ahora que caigo, los personajes protagonistas de todas las entradas que presenta el blog hasta el momento, son en su mayoría de género masculino, lo cual podría dar a pensar la errónea concepción de que en el mundo de las seis cuerdas no hay ninguna fémina que merezca ser mencionada, cuando no es de esa forma, ni mucho menos. Y es por ello que en esta entrada, la protagonista será una de las damas que más reconocimiento ha conseguido desde la década de los 90 en adelante en la selecta escena mundial de la música blues.

Nacida en Belgrado (antigua Yugoslavia) en el año 1976, Ana Popovic se crió en una familia en la que la tradición musical era parte esencial de la vida, puesto que su padre, Milutin, era un reputado guitarrista y bajista de la escena blues de los balcanes, que siempre invitaba a todos sus amigos músicos a frecuentes, grandiosas e interminables jam-sessions nocturnas en su residencia. Ana creció en una atmósfera en la que la música lo era todo, rodeada siempre de grandes instrumentistas y de la enorme colección de discos de su padre, los cuales escuchaba sin cesar día tras día hasta que con 15 años decidió echar mano de la guitarra de su padre para iniciarse en el arte de tañirla. En un principio, era él quien le daba sus primeras lecciones, pero al ver que Ana progresaba con una velocidad tan vertiginosa decidieron mandarla (a pesar de su poca solvencia económica) a clases particulares, donde con su destreza dejó anonadados a sus profesores.

Poco después, durante sus años de universidad cuando el gusanillo de la guitarra se adueñó de sus entrañas para hacerle ver que éso era para lo que ella había nacido, y no para estudiar una carrera universitaria, por lo que empezó a tocar con una banda con la que, a pesar de ensayar en un garaje, el número de actuaciones anuales era considerablemente elevado, a lo largo y ancho del país (incluídos programas de televisión y demás apariciones en festivales) y fuera de sus fronteras (Grecia y Hungría, por ejemplo, fueron testigos de esos primeros pasos de Ana hacia la fama), además de grabar un disco de escasa repercusión en el año 1998. Pero no fue hasta que se mudó a Utrecht (Holanda) e hizo una prueba para entrar en el HKU Music School de dicha ciudad, cuando realmente la fama le vino a llamar a la puerta, ya que tras acabar sus estudios, y con una increíble experiencia a las espaldas con otro grupo con el que tocó un tiempo en toda la escena blues de Holanda y Alemania, fue contratada por la (de aquella) modesta compañía discográfica Ruf Records para grabar su primer disco de estudio en solitario.

Ese primer disco (Hush!, 2001) fue grabado en los Estados Unidos, y contó con la colaboración en las tareas de producción de los más prestigiosos personajes del momento en la escena estadounidense, y el éxito le ayudó a poder lograr un hueco en un impresionante disco-tributo a Jimi Hendrix (Blue Haze, 2001), junto con otros artistas de reconocida talla mundial como el increíble Bernard Allison (con quien también colaboró en directo), Eric Burdon, Walter Trout, Popa Chubby, el gran Jimmy Thackery, o los míticos Taj Mahal y Buddy Miles. En 2002 se enroló en el tour-tributo a Jimi Hendrix con Walter Trout y mantuvo el resto de su tiempo ocupado con traer a su banda europea de gira por los Estados Unidos, además de recibir varias nominaciones a importantes premios de la música europea.

En el año 2003 graba su segundo trabajo en solitario, que responde al nombre de Comfort to the soul, con un elenco similar al que el acompañó en su primer trabajo, pero en esta ocasión se le abren las puertas de varias nominaciones realmente importantes a nivel internacional y firma un contrato de patrocinio y publicidad con Fender, Ovation, Mesa Boogie y DR Strings, contratos que por lo que parece, aún siguen vigentes en la actualidad. Durante los años 2003 y 2004, Ana recorre medio globo terráqueo presentando en directo su disco en los festivales más concurridos e importantes de la escena blues a nivel mundial, e incluso llega a unirse ecima de un escenario con gente de la talla de Solomon Burke, una leyenda mundial del soul.

Desde el año 2005 hasta la actualidad, sólo conocemos la edición de un doble CD/DVD en directo, grabado en la sala Melkweg de Amsterdam (del cual adjunto un pequeño corte audiovisual al final de esta entrada, titulado My man) y que responde al nombre de Ana! live in Amsterdam. Además de éso, sigue haciendo giras por Europa y Estados Unidos en festivales, clinics de guitarra, pruebas y demostraciones de instrumentos, y una larga lista de lugares. En definitiva, parece que Ana Popovic se ha ganado con merecimiento un lugar dentro de la galería de artistas destacados de los últimos años... esperemos que siga siendo así dentro de un tiempo. Disfrutad del vídeo, porque sinceramente, es una verdadera delicia.


Vender tu alma no te convierte en ganador

Con la llegada de un nuevo año, siempre se suceden diferentes cambios en muchos ámbitos de la vida, y en mi caso, no podría ser menos, así que aprovecho esta primera entrada del año 2007 para inaugurar una nueva sección que responde al nombre de Guitarras de película en la que la temática es más que obvia, si nos atenemos al nombre. En este rincón recogeremos momentos cinematográficos en los que la guitarra tome parte activa y esencial en la trama principal a seguir.

Comenzamos esta nueva sección con un asombroso duelo de guitarras perteneciente a la aclamada Crossroads (Cruce de caminos), de 1986, en la que el argumento principal gira en torno a un joven guitarrista que quiere conseguir el éxito mundial (Eugene Martone, interpretado por Ralph Macchio, a quien todos recordaréis por Karate Kid) y para ello viaja con su nuevo mentor a la cuna del blues (el Delta del Mississippi). Allí irá progresando en sus conocimientos musicales, y ayudado por el gran guitarrista (ya retirado) Willie Brown, interpretado por el ya fallecido músico y actor de manera temporal Joe Seneca (DEP), acabará por llegar a lo más alto en el ámbito guitarrístico, no sin antes tener que pasar unas duras pruebas, entre las cuales, la más complicada es, sin duda alguna, el duelo con Jack Butler (papel llevado a cabo por el magnífico guitarrista Steve Vai) que ocupa el protagonismo de esta entrada del blog. Paso a comentar el duelo en cuestión.

Dicho duelo transcurre entre fraseos de rock de Steve Vai (sí, lo que toca en la película en su gran mayoría es obra del propio Vai y lo toca realmente) y las partes de blues de Eugene (que realmente son obra del genial Ry Cooder y también interpretadas por Vai), hasta que Eugene decide probar suerte con algo que desconcierta a Butler... Una derivación (Eugene's Trick Bag) del Cappriccio 5 de Niccolò Paganini (originalmente escrita para violín). Butler (Vai) intenta seguir la estela de Eugene pero acaba por rendirse, tirar la guitarra y abandonar el escenario, derrotado por el chico al que creía que iba a aplastar. Algo realmente sorprendente, aunque sólo sea en el filme, ya que el propio Ralph Macchio reconoció en varias entrevistas que no sabe tocar la guitarra, y que todo lo que hizo fue mímica pura y dura para poder simular de una manera decente una interpretación de guitarra.

Espero que el vídeo sea de vuestro agrado, y asimismo espero que esta sección pueda crecer con más artículos. También os emplazo a que si conocéis alguna otra reseña cinematográfica que merezca la pena ser comentada en este apartado, me lo hagáis saber mediante el formulario de contacto del blog. Disfrutad del vídeo.


Hay veces que la tierra llora y el cielo sonrie

Desde siempre me ha llamado la atención el blues por mil motivos, pero entre ellos destaca el hecho de que sea un género capaz de transmitir sentimientos con una inmensa facilidad. Con tan sólo una guitarra, pueden hacer fluctuar el estado de ánimo del oyente desde una inmensa melancolía hasta una inexplicable tristeza, pasando por todas las gamas de sentimientos oscuros (en ese ámbito, por descontado) que nos podamos imaginar, lo que me lleva a escribir este mensaje después de tanto tiempo sin actualizar el blog por una asfixiante falta de tiempo.

Y dentro de este grandioso género que es el blues, no podemos negarle un lugar en lo más alto del escalafón al guitarrista mexicano Carlos Santana, puesto que su calidad y trayectoria musical podrían rebatir cualquier opinión negativa que pudieramos dar sobre él (aunque claro, siempre llegará el "entendido" y/o purista de turno a decir que no es bueno, sin argumentar motivos plausibles... cosa que me hace muchísima gracia, por otra parte). Y bien, creo que a estas alturas, todos conoceréis a Carlos, aunque sea por sus obras más recientes, pero me gustaría centrarme en uno de sus mayores éxitos comerciales a la par que una de sus mejores composiciones, porque... ¿quién no ha escuchado alguna vez Europa?.

No es nada sencillo aportar muchos datos sobre este título, puesto que nos encontramos frente a un tema que Carlos Santana editó en su álbum Amigos, de 1976, y curiosamente, a pesar de no haber sido escogida para salir como single, fue el tema que mayor impulso de ventas dio al disco, con lo cual se confirma de nuevo que las discográficas tienen menos idea de música de lo que ellos afirman vehementemente. Se trata de un precioso tema instrumental en el que, evidentemente, la guitarra es la protagonista de un lamento que se torna alegre por momento (aunque parezca extraño, dentro del llanto siempre hay lugar para la risa) y que ha cautivado a generaciones y generaciones de aficionados a la buena música (algo que, por desgracia, escasea hoy en día, ya que el mainstream lo domina todo).


Como habréis comprobado si habéis visto el vídeo adjunto, en algunas actuaciones en directo, incorpora nuevos arreglos a la base original de la canción, resultando de esta forma, nada repetitivo y a su vez innovador en algunos aspectos, y es que, por ejemplo, en la actuación del vídeo anterior, correspondiente a un concierto celebrado en Tokyo (Japón) en el año 1991, cuenta con la colaboración de un magnífico saxofonista llamado Sadao Watanabe, el cual aporta con su instrumento un aire tremendamente melancólico a la melodía, ahondando más si cabe en el espíritu emotivo que ya de por sí posée. El resultado es, sin duda, una bonita joya.

Para concluír esta entrada, y aprovechando que estamos en plenas fiestas navideñas, me gustaría desearos unas felices fiestas a tod@s l@s que seguís el blog desde sus inicios, hace ya varios meses, ya que sois vosotros los que hacéis que siga adelante con vuestro apoyo y comentarios. Espero que poco a poco, la afluencia aumente, y con las nuevas entradas que estoy preparando (con calma, que no me sobra el tiempo, todo sea dicho) el blog se convierta en un lugar ameno e interesante donde se pueda descubrir nueva y buena música, a la par que solucionar vuestras dudas en lo referente a la guitarra. Feliz Navidad a tod@s.

Reinventando la música clásica con Malmsteen

Cuando un guitarrista (o un músico en general) nace con el talento que lo hace grande, siempre quedará ligado y sometido de por vida a los tópicos más comunes, como el de que todo genio es excéntrico. Y la verdad sea dicha, en la mayor parte de los casos, ese tópico es totalmente cierto, ya que en todos mis años de recorrido e investigación a nivel musical aún no he visto (o escuchado) a un solo músico que sea considerado un genio y no posea esos tintes de excentricidad que se le atribuyen de una manera automática. Quizá sea un cliché un tanto injusto, pero desde luego, no se puede negar que en la mayor parte de los casos es perfectamente aplicable, valido y totalmente razonable. Y en el caso que aquí cito, creo que es más que evidente, si nos atenemos a sus extravagantes maneras.

Cada vez que sale a la palestra el nombre de Yngwie J. Malmsteen, no se puede evitar entrar en la siempre errónea crítica de su exceso de florituras a la hora de ejecutar cualquier tema (sea alguno propio, o bien una de sus numerosas versiones de temas clásicos), pero desde mi punto, el bueno de Yngwie esconde algo más que velocidad y posturas de cara a la galería. Estoy hablando de una capacidad creativa que pocos han podido alcanzar en su estilo y una extrema habilidad de cara a la composición e innovación de una música en la que se creía que ya se había visto y escuchado todo como es el amplio espectro del metal, que aún a día de hoy, sigue evolucionando y avanzando sin un horizonte fijo donde pueda diluírse y morir.

Como todo guitarrista al que se le considere un as en la materia, tiene que tener una obra cumbre, algo que le eleve por encima del resto hasta alcanzar ese status, y en el caso de Malmsteen es, bajo mi opinión, el impresionante y majestuoso Concerto Suite for Electric Guitar and Orchestra in Eb Minor, Opus 1, en el que contó con la colaboración de la impresionante New Japan Philharmonic Orchestra (bajo la batuta del director Takemoto Taizo) y con un potente coro. En este concierto, de cerca de hora y media de duración y editado en DVD en el año 2002, Yngwie J. Malmsteen interpreta temas inconfundibles como Cavallino rampante, Trilogy Suite (Opus 5), Blitzkrieg o la inolvidable Far beyond the sun con el cálido y profesional acompañamiento de la citada orquesta, lo cual forma una curiosa amalgama de sonidos con la que puede decirse que reinventa el concepto de la música clásica en el nuevo milenio, dejando si cabe más patente aún, que la música no tiene un final prefijado ni preconcebido al que tenga que llegar nunca.

Ese lavado de cara, en combinación con la habilidad y excentricidad del guitarrista del que aquí hablamos, conforman un todo merecedor de entrar en la categoría de Conciertos memorables. Y gracias a las nuevas tecnologías de internet, podéis disfrutar de él en formato stream vía Google Video, a una calidad decente en comparación con las que suelen encontrarse en páginas de ese tipo. Si después de ver el concierto, aún seguís pensando que Malmsteen es sólo florituras, podéis olvidaros de esta entrada, pero si cambiáis de opinión, en el enlace que abajo adjunto, podréis descargaros el concierto para guardarlo en vuestro ordenador y verlo cada vez que os venga en gana. La elección reside ahora en vuestras manos.


Descarga directa: Yngwie J. Malmsteen - Concerto Suite for Electric Guitar.

Conciertos como éste, cambiaron mi forma de ver la música, y es por éso que hablo de ellos con el corazón en la mano (aunque no sin conocimientos musicales y técnicos), con lo cual significan bastante para mí dentro del espectro musical que recorro día y noche en una incesante búsqueda de nuevo aprendizaje para mejorar día a día tanto mi técnica con la guitarra como mis conocimientos orquestales, los cuales, espero que algún día me lleven a ser alguien, aunque sólo sea a nivel teórico, ya que a nivel práctico, y en este país, se torna practicamente imposible.

Espero que el concierto os haya gustado tanto como a mí (aunque entiendo que si se da el caso de que es la primera vez que se escucha a Malmsteen, pueda parecer algo extraño, pero con el tiempo acabará gustándoos, dadle una oportunidad).

Un imaginativo y talentoso cruce de guitarras

Como todo guitarrista, en ocasiones aprovecho los pocos ratos libres de los que puedo disponer para coger entre mis manos alguna de mis guitarras (preferiblemente acústica o española) para ejercitar los dedos y no perder la práctica. Y uno de mis pasatiempos favoritos en este aspecto consiste en acompañar canciones substituyendo la línea vocal por la guitarra que en ese momento decida coger, convirtiendo cualquier canción en su correspondiente versión instrumental. En algunas ocasiones, dichos pasatiempos han sido grabados en audio, con lo que puede que algún día me anime a subirlos a este blog para que todos podáis juzgar y debatir el resultado de estas versiones instrumentales.

Por ese mismo motivo, siempre me ha gustado recorrer la red en la búsqueda de nuevas versiones instrumentales de cualquier tema que conozca previamente, y en una búsqueda que realicé la semana pasada, me topé (también de manera accidental) con una curiosa versión de este tipo que interpretaban dos verdaderos genios de la guitarra: Mark Knopfler y Chet Atkins (DEP). La canción que versionaban era nada más y nada menos que el ya clásico Imagine, del fallecido beatle John Lennon (DEP). Huelga decir que la versión original no estaba pensada siquiera para guitarra, sinó que el instrumento principal (aunque más bien debiera decir acompañante) era el piano, por lo que esta versión se convirtió en un gran homenaje por parte de Knopfler y Atkins a la memoria de Lennon. Fue algo sublime.

Junto a estas líneas (y mediante la página web de vídeos online YouTube) os enlazo un vídeo de una interpretación en directo de dicha versión correspondiente al año 1987, durante el cual Knopfler y Atkins recorrieron buena parte del globo llevando al directo versiones de este estilo y calibre. Hay otras grabaciones en las que interpretan este tema con guitarras acústicas, pero ésta me gusta especialmente por el dulce sonido de las dos guitarras españolas y el cálido acompañamiento que brindas las cuerdas de fondo. Sin duda, unos simples pero a su vez perfectos arreglos a los que un bajo añadió los tonos graves necesarios para su acabado.


La verdad es que tanto Knopfler (que lleva la guitarra solista durante todo el tema) como Atkins (que se limita a proporcionar el acompañamiento, aunque en algunas secciones también se lanza a improvisar) consiguieron enternecer y hacer saltar un torrente de lágrimas de la audiencia con tan peculiar versión, la cual posée unos arreglos dignos de dos maestros de la guitarra como son ellos. No me extraña en absoluto que su Neck and neck (disco que publicaron tres años después, en 1990), llegara a cotas tan altas de ventas y éxito tanto entre el público como entre la crítica especializada, puesto que la unión de semejantes talentos no podía deparar otro resultado que no fuese un rotundo y absoluto éxito. No podía ser de otra forma.

Con ésto espero haber despertado el interés de alguien (con que sea el de una sóla persona, ya me doy por satisfecho) por este tipo de música, en el que dos guitarras son capaces de llenar con su sonido todo un escenario sin necesidad de sobrecargar de instrumentos las canciones, ya que en ocasiones, la sencillez acaba por demostrar la calidad en sí misma y la excesiva ornamentación puede llegar a ser un arma de doble filo, si no se realiza adecuadamente y en su justa medida.

El misterio celta de la mano de Dan Ar Braz

Hace ya algún tiempo que mi compañero guitarrista Diego me recomendó que escuchase algo de un guitarrista bretón llamado Dan Ar Braz que, según él, me iba a encantar y a la vez servir de inspiración para nuestro proyecto en común con otros músicos de mi ciudad, y cuando hice caso de la recomendación, debo reconocer que se dibujó una amplia sonrisa de satisfacción en mi rostro debido al talento que atesora este guitarrista con amplísima trayectoria. Por esa misma razón, desde ese momento, lo consideré uno de esos guitarristas imprescindibles que todo el mundo debe escuchar para saber algo del instrumento rey de las seis cuerdas.

Y es que el citado Dan Ar Braz es todo un prodigio a la hora de hacer fusión de cualquier estilo con la música tradicional bretona. Con su guitarra a cuestas desde finales de los años 60, este impresionante pionero de la música tradicional en la Bretaña francesa, ha intervenido como acompañante o solista en más de veinte discos de estudio y en innumerables conciertos, con resultados tremendamente exitosos en su país, aunque no es demasiado conocido en otros países, si no es dentro del círculo de músicos tradicionales que gusten de este tipo de música.

La canción cuyo vídeo acompaña a esta entrada en el blog es un compendio de varios An Dro (un ritmo muy extendido y popular en la Bretaña francesa) en el que se sube al escenario con músicos de alto nivel, entre los que podemos observar al grandioso arpista Alan Stivell (que en esta ocasión también toca la bombarda, además del arpa). Dicho tema fue grabado en directo en 1999 en la localidad francesa de Bercy, y editado ese mismo año en el disco Bretagnes à Bercy, donde ademas de éstos, aparecen otros muchos artistas de ese círculo tradicional.


Como habéis podido comprobar, el tema en sí tiene una base bastante rock, con la guitarra solista de Dan llevando la melodía principal (intercalada con las bombardas y el arpa de Alan), aunque el acompañamiento es totalmente tradicional, con instrumentos como violines, guitarras acústicas, teclados, batería y uillean pipe (gaita irlandesa). Sin duda alguna, nos encontramos ante una brillante fusión de instrumentos y estilos a la que pocos han conseguido llegar en estos tiempos.

Una vez más, queda patente y demostrado que en la música no está todo inventado, y que día a día (aunque los ejemplos que aquí pongo tengan algo de antigüedad) se descubren nuevas músicas como la que aquí he comentado, que a decir verdad, está bastante menospreciada, ya que en el amplio mundo de la música folk, la variante que goza de mayor fama y prestigio a nivel europeo (y me atrevería a decir que también a niveo mundial) es la de la música tradicional irlandesa, quedando otras de gran calidad (como la bretona o la nórdica) sin apenas reconocimiento por parte del oyente de a pie, debido a su más bien escasa popularidad mediática.

La particular plegaria de Steve Vai a Dios

Después de mucho tiempo sin escribir aquí, quisiera compartir (con motivo de mi vuelta al trabajo en el blog) uno de los temas que, a mi juicio, todo guitarrista quisiera tocar, y con esa excusa, aprovecho para inaugurar una nueva sección en la que compartiré con todos vosotr@s las que, a mi juicio, pueden ser consideradas como Melodías legendarias. Algunos lo consiguen de una manera bastante fiel y otros muchos lo intentan infructuosamente, pero ya sea experto como principiante, todos han sentido (o sienten) deseos de interpretar este magnígico y emotivo tema, ya sean amantes del metal (como ocurre en la mayoría de los casos) o simplemente de la buena música (como ocurre particularmente en el mío).

Se trata del inolvidable For the love of God, creación del increíble guitarrista y compositor Steve Vai. El tema fue editado por primera vez en el tremendamente relevante álbum Passion and warfare, que vio la luz en el año 1990. Se trata, como comprobaréis en el vídeo que adjunto al final del mensaje, de una melodía llena de fuerza desde su comienzo y que fluctúa por todas las técnicas imaginables de guitarra, llevando la melodía principal con una expléndida guitarra solista, y con el acompañamiento de un bajo, otra guitarra, batería y varios teclados superpuestos por capas. Desde mi más humilde punto de vista, es una de sus obras maestras, a la par que una de las más conocidas por el oyente de a pie (sinó la que más).

Junto a este mensaje adjunto la primera interpretación en directo de este bellísimo tema, en el concierto Guitar Legends, encuadrado dentro de los actos oficiales y culturales de la Expo '92 celebrada en Sevilla. La capital hispalense se llenó por una noche de verdaderos virtuosos de la guitarra que brindaron un excelente concierto en el que dejaron boquiabierta a la multitud asistente. Es una pena que no se organicen conciertos de ese tipo con mayor asiduidad en nuestro país, puesto que desde aquel, no recuerdo que haya existido otro de una magnitud semejante.

En fin, espero que os guste el vídeo, y aquellos a los que aún no os convenza el sonido que se puede sacar de una guitarra elétrica, vayáis cambiando (aunque sólo sea en una pequeña parte) vuestra opinión al respecto de este magnífico instrumento, que puede decirse que cambió la orientación de la música.