La Coctelera

Cuerdas y cajas

Categoría: Piezas y accesorios

27 Octubre 2006

Distorsiones para todos los gustos (I)

Cuando una persona que lleva ya un cierto tiempo tocando la guitarra eléctrica quiere empezar a experimentar con nuevos sonidos, lo que suele hacer es comprarse un pedal de efectos, y normalmente suele ser alguno que aplique distorsión al sonido que sale de su guitarra. En parte, todo el mundo se deja llevar por las apariencias y son influenciados por factores externos, los cuales no benefician la compra en sí. En esta entrada del blog intentaré explicar cuales serían mis tres posibles elecciones en caso de encontrarme en aquella tesitura pero con mis conocimientos actuales del tema, y espero así poder guiar a todos aquellos de vosotros que estéis en un proceso de compra similar al que acabo de comentar.

En primer lugar, me gustaría hablaros acerca del Boss DS1, un pequeño pedal de color naranja y formato stompbox clásico de la marca Boss. Con este pequeño pedal podremos conseguir un rango de distorsiones que abarcan desde una consistencia media hasta el sonido más duro que podáis imaginar. Y en lugar de ofrecer una distorsión granulada, este pedal reproduce fielmente la forma de tocar del guitarrista que lo emplea, reflejando cualquier dinámica de ejecución que transcurra durante su uso, desde un calmado tono grave hasta las más delirantes combinaciones de potencia y fuerza. La rueda de tono incluída permite también modular los patrones de sonido al gusto del consumidor, al igua que las ruedas de nivel y grado de la distorsión permiten modificar con mayor precisión los patrones que vayáis conformando.

Particularmente, puedo der fe que éste es un pedal realmente versátil, puesto que con él he podido tocar desde mis principios como guitarrista hasta el día de hoy, que aún continuo empleándolo en numerosas ocasiones. Aquí tenéis un vídeo explicativo de sus diversas funciones por cortesía de la página web Gearwire.


Otra opción sería hacerse con el interesante Vox Bulldog Distortion, un pedal más avanzado que el anterior pero también más complejo en su uso y de mayor tamaño. Con doble canal a elegir (cada uno con sus propios controles de ganancia y volume) y un potente tono, el Vox Bulldog Distortion añade un guiño extra de fuerza a las maniobras sobre los trastes. La ganancia 1 ofrece una distorsión totalmente vintage mientras que la ganancia 2 reune un sonido más moderno y agresivo con unos tonos medios muy logrados. El control de tonos graves adicional añade mayor capacidad de control en configuraciones más graves. Y con en control de voz de la ganancia 2, podrás ajustar de manera independiente el endiablado sonido del segundo canal. Un control de tonos agudos llevará tu sonido desde un agresivo ataque por un lado hasta ótro muchísimo mas líquido y resaltado. Asimismo, también incluye un control de by-pass de uso obligado.

Supongo que os habréis dado cuenta de que en este caso, la facilidad de manejo aumenta considerablemente si aún sois principantes en la materia, pero sus resultados son más que satisfactorios. En este vídeo adjunto podréis comprobar sus resultados (también por cortesía de la interesante página web Gearwire).


Y para finalizar, mi tercera opción (por mero orden de colocación, no de preferencia) sería el definitivo y completo T-Rex Dr. Swamp Double Distortion, un simple pedal (aunque tremendamente versátil) que nos permite trabajar con un solo canal (consta de dos) o con los dos canales de maners simultanea. Posée un rico sonido vintage, y es tremendamente conocido por ello, además de un interesante rango tonal bastante amplio, aunque especializado en tonos medios. Consta de dos canales de idéntica manufactura y constutución, con una rueda de tono y otra de nivel de distorsión en cada uno de dichos canales, que sirve para ajustar las frecuencias y configurar el sonido a gusto de cada uno. La versatilidad de este pedal reside en la posibilidad de combinacion de ambos canales, pudiendo así conseguir mezclas de sonido que pasen desde combinaciones clásicas, hasta límites de saturación y ruido de una manera tan simple como girar una ruedecilla o accionar un botón. Así de simple.

Como podéis ver, en este caso ya entramos en combinaciones de sonidos, por lo cual, si aún estáis empezando en este mundo, os recomiendo que os decidáis por algo más sencillo en su manejo, pero no perdáis de vista este pedal, porque os aseguro que algún día os servirá. Aquí tenéis otro vídeo explicativo en el que podréis comprobar la versatilidad de la que hablo (gracias de nuevo a Gearwire).


Espero que estos comentarios y los vídeos explicativos que he adjuntado os hayan servido de alguna ayuda, y que gracias a esta pequeña contribución hayáis podido solventar vuestras dudas o decidiros por fin por algún modelo en concreto de los que aquí he comentado. Saludos, y nos vemos en la siguiente actualización.

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21 Septiembre 2006

Los trastes, los mejores amigos de un guitarrista

Como en todo blog de reciente creación (al menos los de este estilo), los primeros mensajes suelen estar llenos de inauguraciones de secciones, con lo cual, éste no va a ser menos, y poco a poco, dejaré esbozada la columna vertebral de este proyecto, que se ve ampliado en esta ocasión con un nuevo artículo concerniente a las sección de Piezas y accesorios que inauguramos ayer. El protagonismo principal de este artículo recae sobre los trastes, una palabra tremendamente utilizada por aquellos guitarristas que ya tienen conocimiento sobre las partes de la guitarra y que sin embargo a algunos aún les sigue generando dudas. Con este pequeño artículo intentaremos que las cosas queden claras y se disipen las dudas acerca de esta palabra de significado tan sencillo pero que tantos conflictos genera.

Se llama traste a un segmento del mástil de la guitarra (o cualquier otro instrumento que los tenga) y se extiende en toda su anchura (que no longitud) para dividir en partes prefijadas a modo de intervalos con relación al mástil y técnica del instrumento. En aquellos instrumentos de la familia de la guitarra, cada traste equivale a un semitono, ya que según el sistema musical occidental, cada escala se divide en 12 semitonos (de ahí el número habitual de trastes). En la mayoría de los instrumentos modernos y actuales, los trastes son pequeñas piezas de metal insertadas en los propios mástiles, aunque en algunos instrumentos del Este, se utilizan cuerdas e incluso piel atadas alrededor del citado mástil. Realmente, cada cultura, tiene su modo propio de realizar estas piezas para sus instrumentos.

El funcionamiento de los trastes es el siguiente: Cuando presionamos la cuerda con un dedo, el traste reduce la duración de la vibración de la propia cuerda, modificando así el tono de la nota. El traste proporciona un gran nodo de sonido, que puede ser variado durante su ejecución con el mismo dedo con el que se está pulsando, produciendo un sustain en la nota emitida, el cual sería mucho menor en caso de que el instrumento no tuviera trastes. El hecho de que haya trastes en un instrumento ayuda tremendamente a conseguir una afinación más precisa, a la vez que facilita la formación de acordes, pero por otro lado, recorta la capacidad creativa del intérprete, que se ve limitado a ese espacio entre trastes para ejecutar cualquier canción. Para enmendar este pequeño problema, algunos guitarristas recurren a la técnica del bending, con la cual recortan un poco de terreno a los trastes. Debido a la configuración de los mástiles de las guitarras, la distancia desde el traste 0 al traste 12 debiera ser exactamente la misma que desde el 12 en sentido inverso, dividiendo la cuerda en dos partes simétricas, pero la cuerda es sometida a una tensión tanto a la hora de afinarla como a la hora de tocarla, con lo cual se puede ajustar el puente de la guitarra para lograr esa división exacta.

Existen un par de variaciones con respecto a los trastes tradicionales: Hay algunos trastes, que en lugar de permanecer perpendicularmente con respecto al mástil, lo hacen como si estuvieran inclinados, y aunque pudieran ser realmente más ergonómicos, solo hubo dos marcas de guitarras que se atrevieron a comercializar ese diseño de trastes. Rickenbacker tuvo en el mercado a finales de la década de los 60 varias guitarras con esa modificación en los trastes, y en la actualidad, las guitarras de la marca Novax todavía los ofrecen. Naturalmente, también existen ciertos luthiers que realizan sus trabajos de esa forma, que recuerda ,con su visión angulosa, la antigüedad de una técnica que se vio por primera vez en el S. XXVI, presente en una variante del laúd llamada orpharion. Por otra parte, también existen una técnica para distribuír los trastes en la que realmente no se insertaba pieza alguna para marcar las posiciones, sinó que se extraía levemente hacia fuera parte de la madera del mástil, lo cual otorga una mayor rapidez de ejecución. Hubo un tiempo en que era una técnica muy popular entre los guitarristas de heavy metal aunque realmente proviene de otros instrumentos más antiguos.

También nos podemos encontrar con instrumentos cuyos mástiles no están completamente llenos de trastes, sinó que sólo están cubiertos parcialmente, de maner que dejan parte del mástil (generalmente la parte destinada a las notas más agudas) sin trastes para así poder afinar con mayor precisión la nota deseada. Asimismo, también existen instrumentos con mástiles sin trastes, con los cuales la afinación se hace al principio mucho más complicada, pero también mucho más rica en matices y tonos. Sin duda, un nuevo mundo de sonidos por explorar

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20 Septiembre 2006

Un nuevo mundo de sonidos con el E·Bow

En esta nueva sección titulada Piezas y accesorios, hablaremos de todos aquellos elementos que formen parte de la guitarra en sí o se puedan usar de manera externa con el instrumento. No pretende ser una sección donde los artículos sean exhaustivos y estén llenos de palabras incomprensibles, sinó que con ello trataré de usar un lenguaje que todo aquel que lea ésto pueda entender facilmente y trataré de no extenderme demasiado para que el escrito no resulte espeso en su lectura.

En primer lugar, hablaré de un accesorio que, a título personal, me ha llamado muchísimo la atención desde que lo descubrí (allá por el fin de la década de los 90), debido a que siempre he estado (y estoy) explorando en busca de nuevos sonidos, por extraños o sorprendentes que puedan llegar a ser. Se trata del E·Bow (término que puede venir de dos acepciones inglesas, energy bow o electronic bow, un aparato de uso manual alimentado generalmente por una pila de 9 voltios que se puede usar en lugar de la púa o los propios dedos a la hora de tocar una guitarra eléctrica (aunque en contadas ocasiones, se puede ver usado con una guitarra acústica). El funcionamiento es más simple de lo que parece, ya que el propio aparato crea un campo de energía electromagnética, el cual, en su contacto con las cuerdas de la guitarra, produce (o emula) el efecto de pasada de un arco sobre las mismas.

¿Cómo se toca una guitarra con el E·Bow?, simple. Solamente hay que colocarlo sobre la cuerda (recomendamos hacerlo entre las pastillas y el final del mástil) y, moviéndolo arriba y abajo hasta conseguir el efecto deseado. La ventaja que tiene este aparato, es que variando su posicion linear, podemos llegar a conseguir sonidos que raramente se podrían sacar de una guitarra eléctrica (a no ser, claro, que dispongamos de un enorme y caro dispositivo para crear efectos), a la vez que fade-in / fade-out en cualquiera de las cuerdas, por no hablar de increíbles sustains, armónicos, arpegios por doquier, y una lista interminable si lo combinamos con otros efectos externos alternativos. También os invito a visitar esta completa guía por si con mis palabras no os es suficiente y preferís una explicación más minuciosa y detallada de su funcionamiento. Con dicha guía y un poco de práctica, conseguiréis resultados en un corto espacio de tiempo, aunque no esperéis que nada más comprarlo, empiece a sonar como es debido, ya que requerirá un tiempo previo de práctica con la mano derecha (o la izquierda, si sois zurdos) para obtener resultados satisfactorios.

El E·Bow ha sido utilizado desde su invención (allá por la mitad de la década de los 70) en multitud de estilos, impregnando de personalidad y estilo otras tantas canciones, pero para no aburriros con un listado de quienes han sido los artistas más asiduos a la hora de utilizarlo, os dejo éste enlace en la WikiPedia y éste otro en su página oficial para que escuchéis a vuestro aire una gran cantidad de ejemplos y diferentes usos de un accesorio que sin duda, revolucionó el concepto de los efectos para guitarras eléctricas (aunque el rango de uso se haya visto ampliado a las guitarras acústicas, los bajos y practicamente todos los instrumentos de cuerda existentes, algo que ha ayudado sin duda a la expansión de nuestros horizontes musicales y a la inclusión de nuevos y bizarros sonidos en la música cotidiana).

El paquete básico que veis en esta última imagen, suele rondar un precio medio de unos 100 euros en cualquier tienda de música medianamente aceptable (aunque también pueden encontrarse más económicos en algunas tiendas on-line), y contiene lo que ahí aparece: el E·Bow en sí, una bolsa para guardarlo, y dos guías (en texto y en cassette, las mismas que enlacé en un párrafo anterior), todo ésto embalado en una simple caja blanca. Si os gusta innovar en la búsqueda de sonidos o sois unos insaciables músicos con la mente expandida y receptiva a otras músicas, no lo dudéis, hacéos con uno y disfrutaréis inmensamente de su uso.

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