La Coctelera

Categoría: Técnicas de ejecución

Billy McLaughlin, dándole la vuelta al mundo

Ante todo, tengo que pediros perdón por no cumplir la promesa que llevé a cabo en la anterior entrada y tragarme dichas palabras, porque a pesar de tener la intención de que esta actualización tratase de algo relativo a los comienzos básicos en el aprendizaje de la guitarra, no será del todo aplicable a dicho tema en cuestión, pero tampoco va tan desencaminada la temática, puesto que en esta ocasión no hablaré de algo relativo a aprender desde cero, sinó de algo tremendamente complicado (incluso más que aprender desde cero), que es volver a aprender a tocar un instrumento con una mano diferente a la que siempre has utilizado para ello por causas de fuerza mayor. Y a éso mismo se ha tenido que enfrentar el grandioso guitarrista y compositor Billy McLaughlin, el merecido protagonista de la entrada que llevo a cabo en el día de hoy en este blog, que va dedicada a su gran tesón.

Y es que no estamos hablando de un músico cualquiera, porque aunque su nombre no sea nada conocido fuera en las listas de ventas internacionales del mainstream, se trata de un guitarrista excepcional que domina la técnica del tapping a dos manos como nadie. Con más de veinte años de experiencia a sus espaldas, y numerosos discos publicados (en concreto doce trabajos, ocho instrumentales y cuatro en los que también hay melodías vocales) en sellos tan prestigiosos de la música new age como Narada, Billy ha sido considerado uno de los grandes guitarristas de los últimos veinte años, curiosamente, el tiempo que lleva él en activo recorriendo escenarios y dejando boquiabiertos a todos sus fieles oyentes.

Ha cosechado numerosos éxitos sobre todo en Estados Unidos, y lo más asombroso es que a pesar de sus éxitos musicales en ese país, en el resto de los continentes, apenas es conocido si no hablamos de círculos muy reducidos, y claramente orientados a la música que él practica. Pero no todo son buenas experiencias para Billy McLaughlin, ya que se tuvo que enfrentar a un grave suceso que puso en peligro durante varios años su futuro en el mundo de la música, pero que superó con un gran coraje, una fuerza de voluntad encomiable y un espíritu de sacrificio que, unidos a su gran pasión por la música, le hicieron seguir adelante. Pero entremos en materia y hablemos de lo que le sucedió en cuestión...

Todo comenzó en 1998, cuando Billy se encontraba haciendo una sesión de fotos para uno de sus trabajos discográficos, y desfortunadamente tuvo una severa caída en una ladera de hielo y se rompió parte de la mano izquierda. Durante los dos años siguientes, aquel simple problema se fue convirtiendo en algo mucho más severo, impidiendo a Billy acabar los conciertos de forma apropiada y afectándole tanto a su mano como a su ánimo, ya que pensaba que estaba pasando una muy mala racha en el aspecto musical. Aún así, seguía preocupado por dichas molestias y busco tratamiento médico, el cual confirmo sus sospechas, y que aquella caída iba a entrañar algo realmente grave para su maltrecha mano, pero siguió pensando que aún había lugar para la esperanza y no cesó de componer y de interpretar temas encima de los escenarios, aunque con muchísima menor frecuencia.

Pero cuando en el año 2001, se le diagnosticó un desorden neuromuscular llamado distonía focal en su mano izquierda (la que utilizaba para pulsar los trastes de la guitarra), Billy se vino abajo, y un año después, en 2002, su carrera musical se vio forzada a terminar bruscamente, debido a que ya no era capaz de mantener la afinación en las notas y no podía subirse a un escenario con ese tremendo handicap de no saber si podría terminarlo sin cometer graves errores en la interpretación de sus canciones. Él mismo y algunos de sus compañeros, explican en este vídeo cómo afectó al bueno de Billy dicho transtorno neuromuscular:


Aceptando la distonía focal como parte de sí mismo, Billy McLaughlin se levantó de sus cenizas cual ave fénix y a la vez que acudía a clínicas para recibir un tratamiento atenuante de su lesión, empezó una árdua y dura tarea para poder volver algún día a interpretar como nunca sus temas encima de un escenario. Pasó cuatro años completamente ajeno a la fama y desaparecido de cualquier panorama musical, en los cuales trabajó duro para aprender a tocar la guitarra (y posteriormente sus propias canciones, que entrañaban muchísima más dificultad) con la mano derecha (de la forma que lo haría un zurdo), y tras esos cuatro duros años, una noticia removió los cimientos de la escena musical norteamericana: Billy McLaughlin planeaba volver a la música con un gran cambio... pasaba de tocar como un diestro a tocar como un zurdo, aunque aún podía utilizar la mano izquierda para ligeros acompañamientos. No le importó en absoluto que los médicos le aconsejasen que no lo intentase, puesto que podía traspasar su enfermedad a la mano que le quedaba sana, y siguió adelante por la gran pasión que sentía (y siente aún) por la música, arriesgándose a un doble o nada en el que finalmente salió victorioso.

Cualquier persona (no es preciso que sea músico) con un poco de humanidad, se alegraría de ver cómo alguien es capaz de luchar contra el destino y ganarle la partida, así que aquí os enlazo un vídeo de Billy tocando Helms place, una demostración de que con esfuerzo y sacrificio, se puede llegar a todo. Si queréis más datos sobre Billy, podéis visitar su página personal en la comunidad de MySpace y su web oficial en las cuales informa puntualmente de los progresos de su actual proyecto, además de ofrecer algunos archivos de audio y vídeo. Espero que os guste y os animo a comprar alguno de los trabajos de Billy, porque merecen la pena, os lo aseguro... del primero al último, ninguno tiene desperdicio audible.


Andy McKee - Art of motion (2005)

Hoy volvemos a la carga con una nueva actualización en la que os ofrezco la tercera entrega del apartado sobre aquellos discos que desde mi punto de vista, merecen un pequeño hueco en la categoría de Discos recomendados, y en la cual haré un pequeño análisis de lo que contiene un magnífico disco que tuve la suerte de descubrir no hace mucho, en una de esas corazonadas que comentaba en un artículo anterior de esta misma sección. Si he de ser sincero, fue el disco que más me sorprendió de todos los que escuché este pasado año, y la verdad sea dicha, no fueron pocos, porque por suerte o por desgracia, suelo devorar una media aproximada de unos cien discos por año (aunque no los compre todos, naturalmente... porque sinó acabaría arruinándome en caso de dejarme llevar).

El disco en cuestión se llama Art of motion, y ha sido enteramente compuesto e interpretado por el virtuoso guitarrista estadounidense Andy McKee. Su salida al mercado corrió a cargo de la compañía discográfica Candyrat en el año 2005 (fue su tercer disco editado) y se compone de doce cortes enteramente instrumentales en los cuales Andy McKee despliega su inusitada maestría en la guitarra acústica y en el curioso híbrido de guitarra acústica y arpa conocido como harp guitar.

Si hablamos un poco en profundidad del contenido del álbum, nos encontramos con doce pistas llenas de intimismo y con unos majestuosos arreglos que dan un resultado mucho mayor del esperado, haciendo dudar al oyente de que en algunos momentos sólo sea un instrumento el que está sonando (he aquí la virtud del bueno de Andy, que además de dominar el tapping y el fingerstyle de una forma increíble, es capaz de combinar el sonido de guitarra con un ritmo a base de pequeños golpes en la caja de la guitarra que tenga en ese momento en las manos). Desde mi punto de vista, los temas más destacado son en los que tiene una guitarra acústica en sus manos, como por ejemplo la enérgica Drifting, Art of motion (tema del que fue sacado el título del disco), la curiosa Shangai o Rylynn (el buque insignia de este enorme trabajo discográfico, que de haber resultado elegida como single por alguna compañía importante, estoy seguro de que hubiera arrasado).

También me llama la atención que, siendo un músico tan joven, haya desarrollado tal dominio de un estilo que no es tan sencillo que incluso los guitarristas más reputados temen adentrarse en él por miedo a no valer para interpretarlo, y de un instrumento tan complicado de tañir como dicha harp guitar, la cual tiene un rol mayor que la mera presencia y ornamentos ocasionales dentro del disco, llevando el papel principal en algunos temas, como Into the ocean o Practice is perfect. Pero claro... ¿qué podemos esperar de alguien que ha aprendido de gente como el legendario y grandioso Don Ross o el difunto y tan malogrado Michael Hedges?.

Así que tras este breve preludio de lo que nos encontramos en el disco, me gustaría que escucháseis una pista que considero que es de las mejores del álbum, que responde al nombre de Rylynn, y que Andy dedica cariñosamente a una chica amiga de su familia que falleció años atrás (según comentó el mismo en algún que otro concierto, antes de presentar la canción). Disfrutad del talento de este gran guitarrista en el vídeo que aquí os enlazo, y nos vemos en la siguiente actualización.


Una sola nota de guitarra puede dar mucho de sí

Debido a mi afición por indagar y profundizar en tantos y tan diferentes estilos de música a lo largo y ancho de la escena musical global (sin importarme la época ni la prodecencia), la gente que voy conociendo por los foros y los chats de la red suele tener un amplísimo rango de gustos musicales, con lo cual siempre surgen interesantes cuestiones de los diálogos que vamos manteniendo día tras día. Una vez incluso me comentaron que la guitarra era un instrumento bastante limitado, y que solamente se podía llevar a cabo cierto tipo de música con ella, a lo que respondí que simplemente hacía falta algo de creatividad e imaginación (al igual que una pequeña dósis de conocimiento técnico) para que una guitarra pudiese dar pie a cualquier estilo de música. Y por lo que parece, tenía razón en mi teoría, puesto que hace un par de semanas, navegando por YouTube encontré un maravilloso ejemplo de carácter audiovisual que curiosamente, ponía en práctica todas y cada una de las partes de mi afirmación. Pero pasemos a comentarlo.

En él, Tony Miracle, uno de los componentes de la banda Venus Hum, explica a todo aquel que se tome cinco minutos para ver dicho vídeo-tutorial lo sencillo que es crear un tema de música electrónica partiendo de la sencilla base de una nota procedente de una guitarra acústica y tañida por él mismo. La verdad es que yo mismo pensé que, a priori, era una tarea realmente complicada, pero teniendo un mínimo conocimiento de las herramientas a utilizar, es realmente sencillo y no se tarda más que éso, cinco minutos, en tener una coqueta base electrónica a partir de la cual comenzar un tema más desarrollado musicalmente que esta mera base.

Para ello, utiliza un sencillo (aunque costoso) equipo consistente en una guitarra acústica de la marca Taylor, un ordenador portátil iMac G4 Powerbook, el versátil programa secuenciador y de grabación Ableton Live, un teclado controlador M-Audio Oxygen 8 USB y un controlador externo para MIDI Doepfer Regelwerk. Una vez grabada la nota de guitarra, crea una sencilla melodía con el sampler y va pasándole filtros, cambiando las frecuencias y modulando los tonos y las octavas hasta darle forma a una base presentable. En el vídeo se puede ver perfectamente cómo lo va haciendo paso por paso. No hace falta ser un entendido en la materia para ver el proceso de creación, así que sin más, os dejo con el vídeo explicativo.


Como ya habréis podido comprobar si habéis prestado un poco de atención al vídeo que os he enlazado (por cortesía del propio Tony y grabado y subido a la red por él mismo), la tarea requiere una base de conocimiento de informática musical y una cierta dote creativa. Con ambos componentes, cualquier persona puede hacer cualquier tipo de música con una simple guitarra, ¿no lo creéis así vosotros?.

La verdad es que siempre he dicho que los avances en estos campos ayudarían a mejorar la música y desarrollarían la capacidad creativa de muchos músicos, y visto lo visto, se ve que tenía razón. Sinceramente, aunque mucha gente esté en contra de los teclados, de la utilización de MIDIs y de toda esta parafernalia llena de cableados que parece ser el estandarte de la música del presente siglo XXI, yo creo que debieran darle una oportunidad y tender la mano a todos estos avances que surgen día tras día, y que nos ayudan a todos los músicos a mejorar nuestra capacidad creativa hasta llegar al punto de hacer una canción con una sola nota.

Cuando la mano es versátil, desecha las púas

Desde que empecé a tocar la guitarra de forma continuada (hace ya algunos años), siempre me llamó la atención una técnica que mi guitarrista favorito (el gran genio Mike Oldfield) empleaba muy a menudo (por no decir en el 90% de sus temas), y es que, a diferencia de la gran mayoría de los guitarristas cuya guitarra principal es la eléctrica, que emplean una púa para tañir sus instrumentos, Mike Oldfield utiliza sus uñas a modo de improvisadas púas para así conseguir un sonido tremendamente característico que le ha hecho pasar a mi galería de la fama particular por el insuperable y estiloso sonido que de esa forma alcanza tocando.

Pero claro, lo más probable es que aquellos que no sepáis exactamente de lo que hablo, os planteéis la siguiente cuestión: ¿cómo lo hace?. Es más sencillo de lo que parece, e incluso él mismo lo ha explicado en alguna que otra entrevista en la cual se le inquiere acerca del tema que aquí tratamos. Aunque por lo que sé del asunto, no deja de ser una simple variante del fingerstyle que muchos otros guitarristas emplean en diferentes tipos de música, él lo define de una manera tan simple como sujetar las cuerdas que no están sonando para evitar ruidos innecesarios o molestos, mientras que la cuerda que tiene que ser tañida, suena libremente y sin ningún tipo de interferencias sonoras por parte del resto. Quizás sea una interpretación bastante libre de la frase concreta que él emplea, pero a fin de cuentas, es lo que pretende decir cuando explica esa peculiar técnica. Para mayor fiabilidad por vuestra parte, aquí os enlazo un vídeo en el que él mismo explica detenidamente cómo lo hace. Aunque no entendáis bien el inglés, el vídeo es más visual que textual, con lo cual espero que no haya ningún tipo de problema en la comprensión del mismo. El fragmento de vídeo que he enlazado pertenece a una entrevista de mayor duración que fue realizada durante el Festival de Knebworth, en el año 1980, y en el que Mike tomaba parte activa como primer cabeza de cartel.


Como podéis ver, además de explicar al detalle (en su lengua materna, éso sí, pero espero que con la traducción no queden dudas) la forma en la que utiliza sus uñas para tocar distintas guitarras (aunque se centra en la eléctrica, puesto que la acústica apenas la emplea en ese extracto del vídeo), Oldfield ejemplifica con varias guitarras (acústica y eléctrica) su peculiar técnica para que no queden dudas al respecto y cualquier guitarrista con un nivel intermedio pueda emularle a la hora de interpretar sus temas o los de cualquier otro. Claro que lo lógico es interpretar sus temas con dicha técnica, ya que quizás los de otros artistas requieran específicamente una púa para su debida ejecución, ya que no están orientados a ser interpretados con las uñas y hacerlo así mermaría su capacidad expresiva.

Por otra parte, y según leo en los artículos antiguos de la completísima web sobre Mike Oldfield Tubular.net, Mike comentaba en una pequeña entrevista al magazine inglés Total Guitar (publicada en el número 89, correspondiente al mes de Octubre del año 2001), debido al interés de mucho de sus fans, que también tocaban la guitarra, su particular forma de provocar un vibrato, que en lugar de mover la cuerda hacia los lados (como se hace en un bending), prefiere hacerla vibrar en su propio traste, emulando de esta forma el vibrato de un violín, para así conseguir una mayor uniformidad. Asimismo matiza otro de sus elementos característicos, las llamadas apoyaturas o notas de gracia, que según él, añaden mayor expresividad a las notas y a las melodías en general, ademas de teñirlas de una indiscutible personalidad que ha hecho de su sonido un verdadero estandarte.

Aquí podéis ver como emplea todas y cada una de las peculiaridades citadas en esta entrada del blog, desde cómo toca con sus uñas, hasta los vibratos y apoyaturas citados en el párrafo anterior, aunque también emplea los vibratos al uso (con bending) y una púa en parte de la canción. Se trata de una versión extendida de Punkadiddle (tema incluído en su álbum Platinum, del año 1979) en directo, en el Montreux Jazz Festival de 1980 (concierto que ha sido recientemente remasterizado y editado en un impresionante DVD que hace las delicias de sus fans). Disfrutadlo.