La Alhambra y su gran variedad de recuerdos
Siempre he sentido predilección por cualquier tipo de guitarra que no sea la clásica, pero debido a mi formación académico-musical, ha llegado un punto en el que, quiera o no, me fijo en determinadas obras de ese carácter y estilo, con lo cual no puedo evitar la tentación de hablar sobre una de las que más hondo ha calado en mi interior. Curiosamente, esta obra llegó por primera vez a mis oídos en una versión que Mike Oldfield grabó para la banda sonora de la película The Killing Fields (que data del año 1984, si mi memoria no me falla). Sin duda, es una versión muy particular, y adaptada de una manera soberbia al ambiente de la cinta y de la anteriormente citada banda sonora. En dicha versión, su título era Étude, pero su título original es mucho más reconocible para aquellas personas adictas a la guitarra clásica. Se trata de la archiconocida Recuerdos de la Alhambra.
El compositor original de la obra es el ya fallecido (y tremendamente virtuoso en vida) Francisco Tárrega, aunque como es lógico, no existe ningún documento audiovisual en el que el propio Tárrega interprete esta pieza, pero sin embargo, tras un corto espacio de tiempo dedicado a la búsqueda de buenas interpretaciones de esta maravilla he encontrado a una concertista llamada Sharon Isbin cuya emotiva forma de llevar a cabo la pieza me pareció sobrecogedoramente hermosa, y aunque hay otras dignas de aparecer, me parece que ésta en concreto es la que más se acerca a mi forma de ver la pieza. La única pega que yo le veo, es que el ángulo de grabación es realmente nefasto, pero el sonido se escucha de una forma más o menos limpia y clara, y para ser una grabación en directo, no está nada mal:
Pero no quisiera acabar este mensaje sin enseñaros la versión gracias a la cual he podido conocer esta pieza sublime, y aunque debo advertiros que difiere mucho de la versión original, simplemente debemos abrir nuestros horizontes y miras musicales para darnos cuenta de que, aunque a primera vista (más bien oído) pueda parecernos algo extraña, no deja de ser una visión diferente, que si se asocia con las imágenes de la película, podrá tener una mayor (y merecida) aceptación.
No obstante, me hago cargo de cualquier tipo de reacción, partiendo de la base de que hasta bien entrada la canción, no apreciamos la participación de una guitarra (en este caso, eléctrica), ya que los protagonistas de esta versión son indudablemente los teclados. Ésto me recuerda que podría ser perfectamente integrada en el artículo que subí ayer sobre los extraños experimentos que se dieron durante la década de los 80 (a la que, para más inri, pertenece esta revisión).
Espero que al menos una de las dos haya sido de vuestro agrado (aunque en mi caso no podría decidirme por una sóla) y que con este aporte haya ayudado de nuevo a ampliar la visión de un instrumento que, día tras día, me enseña algo nuevo y abre de par en par las puertas de mis sentidos, llegando a límites insospechados.

Lyra Granger :p dijo
Eres un friiiik de las guitarras :p Y no se nota ni ná q te gusta Mike Oldfield... (a kién no... aunq claro, hay tanta incultizia por el mundo adelante que dan ganas de llorar).
Me ha molao el blog, es interesante. El rollito de los videos es algo que se echa de menos en el space messenger, x ej. Me gusta cómo lo tienes montao.
Pos eso, bikiños y ya me pasaré x akí + a menudo. Cuídate y síguele dando a las guitarras, que del ocio también se vive (al menos psicológicamente... imagínate si no).
Aburiño ^^
24 Octubre 2006 | 01:50 AM