Desde hace ya bastantes años, vengo desarrollando una curiosa habilidad para escoger discos hasta ese momento desconocidos para mí, y que finalmente acaban siendo de mi agrado, e incluso algunos entrando en mi lista de discos de cabecera, que dicho sea de paso, es bastante amplia, ya que abarca música de muchísimos géneros. Uno de esos discos que llegó a mis manos de una manera tremendamente casual, ya que, mientras buscaba otro álbum, se cayó de la estantería en la cual estaba mirando, y ese pálpito que aveces me asalta en situaciones como ésa, me dijo que me lo llevase a casa. Y me alegro de haberlo hecho, puesto que desde ese día, fue una de mis recopilaciones favoritas dentro de mi particular discografía.

Se trata, nada más y nada menos, que del octavo disco de estudio de King Crimson, llamado Red. Dicho trabajo vino al mundo bajo el prestigioso sello Atlantic Records durante el año 1974, y ocupa el puesto número 131 en el ranking histórico de los mejores discos de guitarra (puesto inmerecido, ya que creo que podría estar facilmente más arriba, si no fuera por la poca objetividad de la gente que elabora dicha lista, que siempre se dejan llevar por sus gustos personales al llevarla a cabo).

Desde mi punto de vista, y aunque sólo conste de cinco temas, el amplio minutaje de las canciones (la más corta dura 6 minutos y la más larga pasa de los 12) es un punto a su favor, ya que a día de hoy, es realmente difícil encontrar discos de ese estilo con temas amplios en su duración. También me gustaría reseñar que es un verdadero lujo el que cuente con dos temas instrumentales de altísima calidad (como son Red, que da título al disco, y Providence, con unos arreglos realmente bellos), algo que estaba de moda en aquellos años, y ahora tan poco se puede ver. Por otra parte, los temas vocales (Fallen angel, One more nightmare y Starless) tienen una marca de calidad de Robert Fripp completamente irrebatible, tanto en su faceta instrumental como en la letrística, algo muy característico de él.

Asimismo cabe destacar los grandiosos arreglos para violín, saxofones (soprano y alto), oboe y corneta, que proporcionan a los temas un mullido, cálido y acogedor colchón de acompañamiento que, desde mi punto de vista, es el responsable de la fama y reconocimiento que tuvo el disco, aunque hay que reconocer que realmente King Crimson tienen trabajos de menor calidad, pero sin embargo mucho más laureados que éste. Algo incomprensible debido a la gran calidad que Red atesora.

Entiendo en parte que el crudo sonido que algunos instrumentos tienen en ciertos momentos, no sea del agrado de todo el mundo, pero creo que al ser otra época, quizá la gente no estaba preparada para aceptar de buenas a primeras la llegada del rock sinfónico que con tanto ahínco hacian los chicos de Fripp, por éso es posible que de haberse hecho hoy en día, hubiera tenido muchísimo más éxito que en el año de su publicación. En fin, vosotros mismos me diréis qué opináis sobre el disco con esta pequeña muestra en vídeo (tocada en directo) del tema que da título a este brillante trabajo discográfico que tanto me alegro de haber adquirido aquel día.