Mucha gente tiene la erronea opinión de que la música clásica con guitarra se limita a obras de carácter aburrido (no hay palabra que odie más por su incorrecta aplicación) y a un puñado de virtuosos tocando obras de compositores muertos hace siglos (otra cosa que por su estupidez también consigue sacarme de quicio), por lo que mi sorpresa fue máxima cuando hace unas horas, mientras daba mi repaso diario a la red de redes, me topé de sopetón con esta particular versión de un tema que cualquier persona que vea (o haya visto) la televisión conocerá sobradamente, la cual me sirve como una idonea ejemplificación de que en el amplio mundo de la guitarra clásica, todo depende del punto de vista con el que se mire, ya que por el hecho de ser un estilo minoritario en la gran masa social, ocupa uno de los últimos puestos en las preferencias estilísticas de cualquier "melómano" de hoy en día (entrecomillo esa palabra porque aquellos que se dicen a sí mismos melómanos, usualmente suelen ser una caterva de prepotentes y egocéntricos).

Sin más preámbulos, estoy hablando de la conocida introducción de la serie animación de TV más popular de la última década: Los Simpson. ¿Quién no conoce los sonidos que rodean a la atolondrada salida del travieso Bart Simpson del colegio o a la graciosa escena de Marge Simpson y la pequeña Maggie Simpson en el supermercado?. Pues el caso es que un cuarteto suramericano de guitarras clásicas llamado Aranjuez, han conseguido capturar un elevado porcentaje (cercano al 97%) de los extraños sonidos (cláxon, caja registradora, gritos, máquinas...) que aparecen en la composición original (obra del laureado Danny Elfman, compositor de bandas sonoras para infinidad de películas, entre las que destaca, por ejemplo, la grandiosa Eduardo Manostijeras, entre otras muchas y reconocidas obras de arte).


Creo que coincidiréis conmigo si digo que el arreglo de David Gálvez (ex-miembro del cuarteto) es asombroso y está realmente muy bien logrado, hasta el punto de que llegamos a identificar cada uno de los pasajes con una interpretación y un sonido (en directo) soberbios por parte de cada uno de los músicos que conforman el todo. Desde palmas hasta golpes secos pasando por ligeros toques con las yemas de los dedos, esta versión, reproduce fielmente la partitura original, adaptándola a la tesitura de cuatro guitarras, algo que es muchísimo más complicado de lo que parece, puesto que la versión original presenta una cantidad ingente de instrumentos muy distintos a los aquí presentes, lo cual le añade una dósis más de mérito y dificultad a la hora de llevarse a cabo dicha adaptación.

Sin más que añadir a esta entrada, espero que sea de vuestro agrado y espero asimismo haber hecho recapacitar a cualquiera que piense que en la guitarra clásica no existe ni el más mínimo lugar para las melodías alegres y vivaces, ya que tras este pequeño ejemplo, supongo que ya no cabrá ninguna posibilidad de duda.